La madrugada del pasado lunes en la colonia San Francisco Calcuintla, en Cuautitlán, la tranquilidad se rompió con la tragedia: dos cuerpos sin vida fueron encontrados en un departamento. Cindy, una joven madre, y su madre Teresita, quien usaba silla de ruedas, habían sido asesinadas con un arma contundente, probablemente un martillo.
Pero lo que rompe aún más el corazón es que en ese mismo lugar estuvo un perrito que intentó defenderlas y que también fue encontrado muerto.
Lo que más conmueve a la comunidad y a los familiares es el menor de la familia, un niño de apenas cinco años, que se encontraba en la guardería ese día, tras haber sido inscrito esa misma mañana. Sin embargo, versiones señalan que el pequeño estaba en la casa cuando ocurrieron los hechos.
**¿Qué mechismo de violencia estamos enfrentando?**
Según Rosa Patiño Solís, directora de la Guardia Civil de Cuautitlán, ya existía una denuncia previa contra Antonio ‘N’, pareja de Cindy, por violencia familiar. La joven había decidido cambiarse con sus padres para proteger a sus hijos, después de que Antonio golpeara a su primer hijo, su hijastro.
La noche anterior al ataque, Antonio ‘N’ habría llegado al domicilio con la aparente intención de “arreglar las cosas.” Pero en lugar de eso, terminó en un doble feminicidio; dos mujeres mueren y dos menores quedan huérfanos.
**¿Qué fue de los niños?**
Rafael Tavera Guadarrama, hermano de la abuela asesinada, compartió el impacto de la tragedia: “De estas situaciones nadie quisiera estar, mi hermana está muerta y mi sobrina… Son dos homicidios con todas las agravantes que lo hizo esta persona.”
Familiares relatan que el niño menor quedó marcado por la violencia. La muerte de su madre y abuela ocurrió en su presencia, ya que el feminicida lo dejó encerrado en un baño sin permitirle ayudar o defenderlas. ¡Y eso no es todo! Se dice que el pequeño pudo haber escuchado toda la agresión.
Hasta ahora, se sabe que Antonio ‘N’ no se ha presentado voluntariamente ante la Fiscalía del Estado de México. Las autoridades lo buscan en un operativo que aún continúa, mientras la familia y los vecinos reclaman que las denuncias previas no fueron atendidas con la urgencia necesaria.
**¿Qué sigue para los niños?**
El abuelo materno se quedó con la custodia del menor, mientras que la niña será entregada a la hermana de su madre, después de los trámites legales correspondientes.
Mientras tanto, los cuerpos de Cindy y Teresita permanecen en el Servicio Médico Forense de Barrientos, en espera de ser liberados para su sepultura.
La historia, que todavía tiene muchas aristas sin esclarecer, revela la urgente necesidad de reforzar la atención a llamadas de violencia familiar, prevenir estos crímenes y proteger a quienes más lo necesitan, incluyendo a los menores que presencian estas tragedias.