Países como Puerto Rico, Chile y Argentina enfrentan una alarmante crisis en la conservación de sus anfibios endémicos, como el sapo concho, la rana de Darwin y la rana de Valcheta. Estas especies, fundamentales para el equilibrio de sus ecosistemas, están amenazadas por la pérdida de hábitat, enfermedades, cambios climáticos y actividades humanas.
En Puerto Rico, el sapo concho (Peltophryne lemur), reconocido por su piel que asemeja una concha dura, ha sido popularizado en la cultura a través de la figura que Bad Bunny ha impulsado en videoclips, presentaciones y productos oficiales. Este enfoque ha elevado la conciencia sobre la fauna local, pero su población está en peligro debido a la destrucción de sus charcas temporales y a los efectos del cambio climático.
Recientes investigaciones lideradas por científicos de Puerto Rico, usando modelos matemáticos avanzados, identificaron las zonas más adecuadas para su protección en Guánica y Guayanilla, recomendando la conservación de estos sitios para evitar su extinción. Si no se toman acciones inmediatas, esta especie podría desaparecer para siempre.
En Chile, la rana de Darwin (Rhinoderma darwinii) enfrenta una grave amenaza por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que causa la enfermedad quitridiomicosis, la cual puede acabar con hasta el 98% de las subpoblaciones en un año. Los efectos del hongo, combinados con la destrucción de hábitats en los bosques del sur del país, han llevado a recientes esfuerzos de rescate en los que se han trasladado ejemplares a espacios seguros en Londres, donde ya nacieron las primeras crías en condiciones controladas.
Por su parte, en Argentina, la rana de Valcheta (Pleurodema somuncurense), endémica de la Patagonia en la región de Río Negro y Chubut, se encuentra en situación crítica. La alteración del curso de agua, la introducción de especies exóticas y la actividad humana han reducido sus hábitats naturales. Sin embargo, iniciativas del Museo de La Plata y la Fundación Somuncura, que han logrado incrementar en un 20% la población en los últimos años, muestran que la conservación y recuperación son posibles.
Especialistas en herpetología, como Federico Kacoliris, utilizan tecnologías innovadoras como la radiotelemetría para comprender los movimientos de estos anfibios y definir estrategias de protección que aseguren la conectividad de sus hábitats. La protección de estas especies es crucial para preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico de sus regiones de origen.