El gobierno de Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en Medio Oriente en medio de tensiones con Irán y la posibilidad de un ataque, aunque el presidente Donald Trump no ha tomado una decisión definitiva. Funcionarios del Pentágono informaron que las fuerzas estadounidenses han acumulado una gran cantidad de recursos militares, incluyendo portaaviones, aviones de combate y sistemas de defensa aérea, preparando una posible acción militar en los próximos días.
El despliegue, que incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford y el USS Abraham Lincoln, así como varias naves de guerra y aviones de combate, responde a las amenazas que Trump ha lanzado en los últimos meses contra Irán por su programa nuclear, misiles balísticos y actividades militares. La reconfiguración militar busca disuadir a Irán de responder con ataques en caso de una intervención. La Casa Blanca ha insistido en que la vía diplomática sigue siendo la primera opción, aunque la tensión en la región continúa en aumento.
Durante la semana, Estados Unidos reforzó sus sistemas de defensa antimisiles en la zona, incluyendo sistemas Patriot y THAAD, para proteger tanto a sus fuerzas como a sus aliados, en particular Israel, que ha mantenido alertas altas y ha reorganizado sus preparativos militares para una posible ofensiva conjunta.
Las conversaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, que incluyen reuniones en Ginebra, han avanzado en principios básicos, pero aún existen importantes discrepancias que dificultan llegar a un acuerdo. Irán ha solicitado un plazo de dos semanas para presentar propuestas concretas, mientras Estados Unidos exige que Irán detenga su desarrollo nuclear y sus actividades militares.
Expertos y funcionarios militares advierten que llevar a cabo un ataque contra Irán conlleva riesgos considerables, incluyendo la posible respuesta con un ataque masivo de misiles a Israel y a bases estadounidenses en la región. Además, el respaldo militar de Estados Unidos en Medio Oriente se ha aumentado en los últimos meses, en parte en respuesta a amenazas previas de Trump y a las recriminaciones internacionales.
Hasta ahora, el enfoque del mandatario ha sido mantener la preparación militar en alto nivel, incluyendo el envío de aviones de reabastecimiento, bombarderos de largo alcance y una serie de activos navales en la región. La decisión final sobre posibles objetivos y la escala de una eventual operación aún depende de la evaluación del mandatario, quienes temen que un conflicto prolongado pueda escalar rápidamente.
Expertos en política exterior señalan que la estrategia de Estados Unidos busca ejercer presión sobre Irán para negociar, aunque reconocen que las tensiones actuales hacen muy difícil prever una resolución pacífica a corto plazo. La creciente presencia de fuerzas militares refleja una escalada que mantiene en vilo a la comunidad internacional en un contexto de alta inestabilidad regional.