Al realizar la colada, muchas personas optan por el ciclo rápido en la lavadora, considerando que es suficiente para limpiar la ropa y mantenerla con buen olor. Sin embargo, especialistas en limpieza señalan que este método no garantiza una eliminación total de manchas ni olores persistentes. La científica Mary Gagliardi explicó a The Spruce que el ciclo corto es útil para refrescar prendas poco sucias o eliminar polvo superficial, pero no logra penetrar profundamente en tejidos con suciedad acumulada, sudor o residuos de detergente. Tras varios lavados cortos, es frecuente que prendas como camisetas, sábanas o toallas conserven olores desagradables o pierdan suavidad. Las expertas recomiendan entender qué sucede en el interior de la lavadora y ajustar el programa según las necesidades. La clave está en equilibrar tiempo, energía y agua; los fabricantes han diseñado máquinas que reducen el consumo, lo cual requiere optar por ciclos más largos para una limpieza eficiente. El ciclo corto, al reducir fases de agitación, centrifugado y enjuague, limita el contacto de la ropa con agua y detergente, dejando residuos y dificultando la eliminación de manchas, especialmente en tejidos gruesos como toallas o jeans. Gagliardi señala que este método puede ser útil en prendas poco sucias o en casos de urgencia, pero para la ropa diaria de toda la familia, lo recomendable es usar el ciclo normal de entre 50 y 60 minutos. Este programa permite un lavado más profundo, removiendo olores y suciedad de moderada a fuerte, gracias a una agitación y enjuague prolongados. Para obtener mejores resultados, las especialistas aconsejan priorizar el ciclo normal en la mayoría de los lavados, asegurando que el agua y detergente actúen adecuadamente durante el proceso. En casos de manchas difíciles, existen programas intensivos que prolongan aún más el lavado, ideales para ropa de trabajo o deporte. Además, es fundamental no sobrecargar el tambor, usar la cantidad correcta de detergente y tratar previamente las manchas visibles. Por último, el correcto mantenimiento de la lavadora –como limpiar el filtro, dejar la puerta abierta para evitar olores y realizar lavados periódicos de mantenimiento– extiende la vida útil del electrodoméstico y garantiza una limpieza efectiva en cada uso. Con estos pequeños ajustes en la rutina, se logrará que la ropa quede limpia, fresca y en buen estado tras cada lavado.