La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en México y a nivel mundial. Ante esa realidad, la industria alimentaria ha ofertado numerosos productos etiquetados como ‘sin azúcar’ o ‘para diabéticos’, presentándolos como alternativas seguras para quienes padecen esta condición. Sin embargo, especialistas advierten que estos productos no son imprescindibles y, en algunos casos, pueden generar una falsa sensación de seguridad.
Contrario a la creencia popular, quienes tienen diabetes no necesitan consumir alimentos procesados o productos especiales para mantener un control glucémico adecuado. Nutriólogos y expertos en metabolismo explican que la etiqueta ‘sin azúcar’ no asegura que un producto sea saludable ni que no eleve los niveles de glucosa en sangre, ya que muchos sustituyen el azúcar por harinas refinadas, grasas saturadas, sodio o edulcorantes, ingredientes que pueden afectar el metabolismo y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Además, estos productos suelen ser más costosos y aportan calorías vacías sin beneficios nutricionales reales. La clave en la dieta para diabéticos no es solo reducir el consumo de azúcar, sino controlar todos los carbohidratos. Pan blanco, arroz, pasta, tortillas y papas, por su contenido en almidón, se transforman en glucosa durante la digestión.
Por ello, los expertos recomiendan enfocar la alimentación en la calidad y cantidad de carbohidratos, optando preferentemente por alimentos naturales y poco procesados que aportan fibra. La fibra es esencial, ya que retrasa la absorción de glucosa, ayuda a mantener el control glicémico y beneficia la salud digestiva y cardiovascular.
Los especialistas coinciden en que los productos etiquetados como ‘para diabéticos’ no forman parte del tratamiento médico de la enfermedad. Aunque su consumo ocasional no está prohibido, depender excesivamente de ellos puede desplazar opciones más nutritivas y fomentar hábitos poco saludables. Además, algunos edulcorantes utilizados en estos productos pueden alterar la tolerancia a la glucosa o causar malestares digestivos si se consumen en exceso.
El manejo efectivo de la diabetes requiere educación nutricional, planeación de comidas, horarios regulares y seguimiento profesional. Cada paciente presenta necesidades distintas, por lo que la asesoría con un especialista en nutrición clínica resulta fundamental. La creencia de que los diabéticos deben consumir únicamente productos ‘sin azúcar’ carece de sustento científico; la mejor estrategia es seguir una dieta balanceada basada en comida real, control de carbohidratos y hábitos saludables. Los productos ‘especiales’ pueden tener un lugar en el mercado, pero no sustituyen una alimentación equilibrada ni garantizan un mejor control de la glucosa.