Durante cada temporada de infecciones respiratorias en México, especialistas resaltan cómo ciertos hábitos alimenticios pueden comprometer la defensa natural del organismo. Estudios publicados en ScienceDirect y citas de expertos en Hello Magazine advierten que una dieta pobre en nutrientes y con ingesta excesiva de ciertos alimentos puede disminuir la eficacia del sistema inmunológico, aumentando la vulnerabilidad a virus, bacterias y otras enfermedades.
El 70% de las defensas del cuerpo se concentran en el intestino, por lo que mantener una alimentación adecuada es clave para fortalecer las respuestas inmunitarias y prevenir infecciones. Nutrientes como vitaminas, aminoácidos y antioxidantes participan activamente en las rutas metabólicas de las células inmunitarias, puntualizan los académicos.
Una alimentación desequilibrada, además de afectar estas vías, puede interferir con la microbiota intestinal, un componente esencial para una respuesta inmune adecuada. Entre los alimentos que comprometen la inmunidad, destacan los azúcares añadidos. Investigaciones señalan que la capacidad de los macrófagos para eliminar virus y bacterias puede reducirse en un 50% en minutos tras consumir azúcar, efecto que puede durar varias horas.
Las dietas ricas en azúcares simples aumentan la vulnerabilidad a infecciones y pueden prolongar la recuperación en enfermedades comunes. Asimismo, un control deficiente de glucosa en sangre representa un riesgo mayor para complicaciones ante infecciones.
El consumo frecuente de carnes procesadas y embutidos como jamón, salchichas y tocino también se asocia con daños inmunológicos, debido a su carácter carcinógeno y su potencial para lesion ar el intestino, incrementando el riesgo de cáncer colorrectal. Estas carnes contienen grasas saturadas que fomentan procesos inflamatorios en el cuerpo, vinculados a una respuesta inmunitaria disfuncional.
Por otro lado, la incorporación de alimentos ultraprocesados con ingredientes artificiales, como conservantes, edulcorantes y emulsionantes, puede alterar la microbiota y dañar la barrera intestinal, promoviendo un entorno inflamatorio que debilita las defensas del organismo. Los especialistas advierten que estos componentes desplazan a frutas, verduras y fibras, esenciales para la salud intestinal.
El consumo de alcohol también incide en la disminución del sistema inmunológico, ya que el cuerpo utiliza zinc para metabolizarlo, provocando una deficiencia que afecta las funciones inmunitarias. La falta de minerales, junto con el consumo habitual de comida rápida y frituras, puede reducir la capacidad del cuerpo para responder ante agentes infecciosos.
Dentro de los riesgos de estos malos hábitos también se encuentra la exposición a materiales de empaque, como plásticos que contienen disruptores endocrinos. Estos agentes alteran la función hormonal y disminuyen la diversidad microbiana intestinal, debilitando las defensas naturales.
Avances en inmunología reflejan que la dieta no solo influye en el metabolismo, sino que puede modular rutas específicas de respuesta celular. Científicos señalan que ciertos componentes alimenticios pueden activar o inhibir vías metabólicas relacionadas con la función inmunológica, afectando la prevención de infecciones y la aparición de enfermedades crónicas.
Finalmente, los especialistas destacan que la alimentación ajustable y consciente es fundamental para fortalecer la capacidad del cuerpo para resistir distintas enfermedades. Perder el riesgo de infecciones requiere decisiones alimentarias informadas y responsables que refuercen las defensas naturales del organismo.