Expertos en urbanismo alertan sobre correctivos necesarios en el Viaducto Javier Prado para reanudar obras sin afectar la movilidad en Lima

06/02/2026 21:00 | 2 min de lectura

Expertos en urbanismo alertan sobre correctivos necesarios en el Viaducto Javier Prado para reanudar obras sin afectar la movilidad en Lima

La Municipalidad Metropolitana de Lima detuvo temporalmente las obras de la marcha blanca del Viaducto Javier Prado, ante los problemas de congestión generados por desvíos mal planificados y una gestión vial insuficiente. La interrupción se produjo tras quejas de vecinos y solicitudes de las municipalidades distritales de La Molina y Santiago de Surco, que reportaron colapsos en vías clave. La iniciativa, que busca mejorar la movilidad en uno de los principales ejes de la capital, enfrenta ahora una revisión técnica para corregir errores y garantizar una reactivación segura y eficiente.

Lima, considerada una de las ciudades con mayor congestión vehicular en América Latina, enfrenta una pérdida promedio de 195 horas anuales por tráfico, según el TomTom Traffic Index 2025, superando a otras metrópolis de la región. La avenida Javier Prado, que conecta múltiples distritos y concentra gran parte del flujo laboral y escolar, es crucial para la movilidad en la capital.

Tras la pausa del proyecto, la Municipalidad ha conformado una Comisión Técnica Evaluadora para revisar y ajustar los plan de desvíos y las rutas alternas. Desde el punto de vista urbanístico, expertos como Carlos Morales Dávila, docente de la Universidad de Lima, enfatizan la importancia de priorizar soluciones concretas y evitar improvisaciones.

Para Morales, el primer paso es restablecer el orden vial en la zona afectada, lo que requiere optimizar la sincronización de semáforos en las principales vías impactadas —como La Molina, Separadora Industrial, Las Palmeras, Los Frutales, Raúl Ferrero, Alameda del Corregidor y Club Golf Los Incas— y reforzar la presencia policial en puntos críticos. La gestión efectiva del tránsito y una comunicación transparente con la ciudadanía son esenciales para reducir la incertidumbre y evitar agravamientos.

Antes de reanudar las obras, la revisión del plan de desvíos debe garantizar la capacidad de las vías alternas para absorber el aumento del flujo vehicular. Morales subraya que los cierres parciales o escalonados, acompañados de mejoras en semaforización y personal especializado en gestión de tránsito, son preferibles a los cierres totales prolongados.

Asimismo, recomienda realizar simulaciones de tráfico y pruebas piloto antes de implementar cambios, además de establecer señalización clara y visible. La coordinación interinstitucional entre la Municipalidad, la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), los municipios involucrados y la Policía Nacional del Perú es fundamental para ejecutar un plan de desvíos ordenado y seguro.

El especialista advierte que la reactivación del viaducto solo debe ocurrir tras verificar que se cumplen criterios técnicos estrictos —como señalización instalada, simulaciones validadas, capacidad de rutas alternativas y personal capacitado— para evitar nuevas externalidades negativas. La estimación de Morales indica que este proceso podría tomar de uno a dos meses, dependiendo de la eficiencia en las gestiones.

El desafío actual de Lima es demostrar que la técnica, y no la improvisación, guiará la reanudación del proyecto, asegurando que esta infraestructura contribuya a mejorar la movilidad sin generar más congestión ni afectar la calidad de vida en la ciudad.

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