Las exportaciones de Centroamérica registraron un aumento del 11.5% en 2025, superando ampliamente la media de América Latina y el Caribe, y dejando atrás el estancamiento de 2024, según el informe 'Estimaciones de las tendencias comerciales: América Latina y el Caribe 2026' del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este repunte se dio tras un año 2024 marcado por desaceleración y caídas en varios países del istmo, influenciado por precios internacionales volátiles y demanda externa débil.
El análisis señala que la recuperación en 2025 se sustentó principalmente en el incremento de los volúmenes exportados a mercados clave, más que en la subida de precios. Todas las naciones centroamericanas mejoraron sus cifras comerciales, logrando un crecimiento regional del 7.2% en las exportaciones, casi el doble del crecimiento del 3.8% en 2024.
Destacan países como El Salvador, Honduras y Panamá, que lograron revertir las caídas del año pasado. Costa Rica y Nicaragua lideraron la región con aumentos de 15.3% y 15.5%, respectivamente. El Salvador, después de una caída en 2024, creció un 4.6%, destacando exportaciones de plásticos, café y carnes, pese a que las ventas a Estados Unidos y Asia disminuyeron.
Honduras aumentó sus exportaciones un 12%, impulsada por productos como café, aceite de palma, camarones y oro, tras un descenso en 2024. Guatemala y República Dominicana también incrementaron sus ventas en un 7% y 10%, respectivamente. La recuperación en la región refleja su capacidad para adaptarse y aprovechar nuevas oportunidades comerciales.
En cuanto a destinos, Estados Unidos, Asia y la Unión Europea se consolidaron como los principales mercados impulsores del crecimiento centroamericano, contribuyendo mayoritariamente al repunte regional según el BID. La tendencia positiva se observa desde principios de 2024, aunque el crecimiento se vio interrumpido en julio de 2025 en ciertos mercados.
El caso destacado es Panamá, cuya exportación creció un 44.9% en 2025, principalmente por la reexportación de cobre almacenado tras el cierre de su mina en 2023, con Japón y Corea del Sur como principales destinos. Según el informe, aunque persiste la incertidumbre global, las exportaciones latinoamericanas y caribeñas mantienen una trayectoria de crecimiento, condicionadas por la demanda y precios internacionales en evolución.