Una familia descendiente de Juan Nepomuceno Terrero, heredero del sable de San Martín por testamento de Juan Manuel de Rosas, interpuso una medida cautelar para detener su traslado del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo. El recurso fue inicialmente rechazado por la jueza Macarena Marra Giménez, y el sable fue movilizado el pasado sábado, aunque la disputa legal continúa.
La familia Terrero, que afirma ser descendiente directo de Juan Nepomuceno Terrero, heredero del arma por disposición testamentaria de Rosas, argumenta que el sable fue legado a su antepasado por el propio José de San Martín. En este sentido, explican que, según el testamento del Libertador, el sable fue entregado a Rosas como símbolo de su papel en la independencia argentina.
El sable, un espinela corvo adquirida por San Martín durante su campaña, fue entregado en 1852 a Rosas desde Francia por Mariano Balcarce, y posteriormente pasó a manos de su amigo y heredero, Juan Nepomuceno Terrero. Tras la muerte de Rosas en 1877 en Southampton, el arma quedó en posesión de Máximo Terrero, hijo del heredero, quien en 1898 donó el sable al Museo Histórico Nacional con la expresa condición de que fuera depositado allí y no removido.
Las gestiones para ingresar la espada al museo fueron realizadas por el director Adolfo Carranza en ese mismo año, quien documentó el proceso en informes oficiales y cartas al presidente de la República, José Evaristo Uriburu. Carranza destacó la importancia histórica del sable y su vínculo con la figura de San Martín, confirmando su llegada al Museo en febrero de 1898.
Actualmente, la familia Terrero sostiene que el sable forma parte de su legado familiar y que la voluntad de donación fue clara desde hace más de un siglo. La disputa legal y las cuestiones de patrimonio histórico ponen en relieve las tensiones entre la protección de los bienes culturales y los derechos de las familias que poseen vínculos históricos con dichos objetos. La resolución final aún está pendiente, en medio de un contexto donde la historia y la política se cruzan en torno a este símbolo de la independencia argentina.