Fate, la emblemática marca argentina de neumáticos, anunció este viernes el cierre definitivo de su fábrica en Virreyes, San Fernando, y la desvinculación de sus 920 empleados. La empresa, de propiedad familiar desde 1940 y liderada por Javier Madanes Quintanilla, atribuyó la decisión a las adversidades del mercado y a la creciente competencia importada, especialmente la incursión de neumáticos chinos.
Según informó un allegado a Infobae, el cierre es completo, liquidando operaciones, abonando indemnizaciones conforme a la ley vigente y liquidando todos los activos. Fate aclaró que esta no es una medida de concurso de acreedores, sino un cierre definitivo, tras décadas de pérdidas y una crisis sostenida en el sector.
Desde la compañía, se explicó en un breve comunicado que las transformaciones en las condiciones del mercado forzaron un enfoque diferente hacia el futuro, manteniendo su legado en innovación y calidad. El texto destacó además el liderazgo industrial de Fate, pionera en neumáticos radiales y exportadora en mercados de Europa, Estados Unidos y América Latina.
La historia de Fate se remonta a 1940 y fue un símbolo de desarrollo industrial argentino en el sector de neumáticos. En su comunicado, la firma resaltó su contribución al empleo, la industria local y la tecnología exportada, con un patrimonio empresarial estimado en USD 1,500 millones según Forbes.
El cierre se produce en un contexto de crisis para el sector automotriz y de neumáticos en Argentina, agravado por la apertura económica y las importaciones masivas. En mayo de 2024, Fate ya había reducido su plantilla en 97 empleados debido a pérdidas de competitividad ocasionadas por cargas impositivas, restricciones cambiarias, infraestructura deficiente y altas conflictividades gremiales.
La empresa reportó que las asimetrías en el comercio exterior y los elevados costos internos imposibilitaron mantener la competitividad en mercados tradicionales. La tensión en el sector se agravó en 2022, con tomas y paros de las plantas de Fate, Pirelli y Bridgestone, y una postura crítica por parte de la dirigencia empresarial.
El destino del predio de 40 hectáreas en San Fernando, que alberga una planta de más de 157,000 metros cuadrados con capacidad para fabricar más de 5 millones de neumáticos anualmente, aún no ha sido definido. Se espera que, en el mediano plazo, pueda reconvertirse o ser reutilizado, en medio de un panorama de importaciones récord que en mayo de 2025 alcanzó más de 860,000 cubiertas ingresadas en un solo mes, el nivel más alto en dos décadas.