El Miércoles de Ceniza congregó en La Salvador a miles de devotos que acudieron en diferentes horarios a templos como la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe y la Catedral Metropolitana de San Salvador, en una manifestación de fe que da inicio a la temporada de Cuaresma. Durante la jornada, parroquias organizaron misas especiales y ritos de imposición de ceniza, desde las 6:30 de la mañana hasta las 5 de la tarde, con el fin de facilitar la participación de la población. Según informó el padre Edwin Baños, la afluencia fue elevada y la agenda parroquial se extendió para atender tanto a feligreses habituales como a quienes participan solo en fechas litúrgicas relevantes. La ceremonia de imposición de ceniza recuerda los 40 días de Jesús en el desierto, según la tradición cristiana, y consiste en marcar la frente con ceniza proveniente de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior. Este acto simboliza la conversión, la humildad y el reconocimiento de la condición pecaminosa, invitando a los creyentes a reflexionar, arrepentirse y renovar su compromiso espiritual. El sacerdote aclaró que la ceniza no es un sacramento, sino un sacramental que indica la necesidad de conversión. Además, indicó que cualquier persona puede recibirla, independientemente de su afiliación religiosa, pues es un símbolo que prepara para recibir la gracia de Dios. La imposición suele acompañarse con frases tradicionales como 'Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás' o 'Conviértete y cree en el Evangelio', que recuerdan la fragilidad humana y fomentan un cambio de vida. Para facilitar la participación, las iglesias ajustaron sus horarios, con celebraciones que se extendieron desde la mañana y hasta la tarde. La asistencia fue tanto individual como familiar, reflejando la importancia que la comunidad católica salvadoreña atribuye a este momento de preparación espiritual. La Cuaresma durará cuarenta días, aunque algunas comunidades consideran hasta cuarenta y cuarenta días, incluyendo del Miércoles de Ceniza al Jueves Santo, según decretos históricos. El propósito principal de este período es preparar a los creyentes para la Semana Santa mediante la práctica del ayuno, la oración y la caridad. El padre Baños destacó que la verdadera conversión requiere un cambio interno, inspirado en la 'metanoia' de la tradición cristiana griega. El mensaje papal de este año exhorta a los fieles a 'ayunar de palabras hirientes y actitudes dañinas', promoviendo el diálogo y la reconciliación en todos los ámbitos. Durante la Cuaresma, la Iglesia establece normas de ayuno y abstinencia: el ayuno es obligatorio en Miércoles de Ceniza y Viernes Santo, permitiendo una comida principal y dos ligeras, además de agua en cualquier momento. La abstinencia de carne roja es recomendada todos los viernes, adaptándose a las costumbres locales. El padre Baños recomendó acompañar estas prácticas con una intención espiritual clara, como eliminar defectos, realizar obras de caridad o fortalecer la relación con la Biblia, sugiriendo especialmente la lectura del capítulo quince del Evangelio de San Lucas para profundizar en el recorrido espiritual de los fieles.