Las autoridades de Filipinas confirmaron que el naufragio del ferry Trisha Kerstin 3, ocurrido el 26 de enero en la costa suroeste de Mindanao, pudo estar relacionado con una sobrecapacidad y deficiencias en las medidas de seguridad. El accidente dejó al menos 52 muertos, cifra que continúa en aumento a medida que los equipos de rescate recuperan cuerpos entre los restos sumergidos, siendo la última una mujer hallada en la mañana del miércoles.
El ferry, propiedad de Aleson Shipping Lines, navegaba en un trayecto similar al del incidente del año pasado, cuando el ferry Lady Mary Joy 3 sufrió un incendio con 31 víctimas mortales. El secretario de Transporte, Giovanni López, informó que la empresa enfrenta cargos administrativos por varias infracciones, entre ellas la falta de pesaje de vehículos al embarcar, un requisito legal en Filipinas.
López explicó que una de las hipótesis principales para el hundimiento apunta a la sobrecapacidad y carga excesiva, ya que se detectó que camiones y motocicletas abordaron sin ser pesados previamente. El funcionario advirtió que este tipo de prácticas podrían repetirse en otras embarcaciones del país.
Reiniel Pascual, investigador marítimo, reveló que la tripulación no emitió advertencias ni instrucciones a los pasajeros al momento de la inclinación y hundimiento del ferry, lo cual agravó la emergencia al no activar sistemas de alarma públicos. En el momento del siniestro, al menos 368 personas estaban a bordo, aunque las autoridades reconocen que el número real podría variar debido a discrepancias en los registros.
Uno de los sobrevivientes, el abogado Aquino Sajili, manifestó a la AFP que espera que las labores de búsqueda continúen en las profundidades de aproximadamente 76 metros para recuperar más cuerpos, y que se investiguen posibles casos de corrupción, incluyendo a las entidades responsables de la autorización del viaje.
El incidente ha relanzado el debate sobre la seguridad en el transporte marítimo en Filipinas, un país con un historial de tragedias en transbordadores interinsulares. Neil Baird, experto en seguridad marítima, resaltó que, aunque Filipinas ha avanzado en la última década, el historial de Aleson Shipping Lines sigue siendo «impactante» debido a la cantidad de incidentes —más de 30 desde 2019— en los que la negligencia humana ha sido un factor principal. Baird advierte que la compañía no debería volver a operar.
Mientras tanto, las víctimas y sus familias exigen justicia. Aquino Sajili y otros afectados viajaron a Manila para presionar al gobierno a cancelar la licencia de Aleson Shipping Lines, acusando a la empresa de negligencia. Hasta el momento, no ha habido respuesta oficial por parte de la compañía.
El ferry partió desde Zamboanga hacia Jolo en la isla de Mindanao. De acuerdo con informes de guardacostas, el 2 de febrero las condiciones meteorológicas eran adecuadas y el ferry no excedía su capacidad máxima de 350 pasajeros. La investigación continúa en un contexto de preocupación por la seguridad marítima en Filipinas.