El asesinato de un conductor dentro de un bus de la empresa El Pesquero en Santa Anita, ocurrido recientemente, evidenció las limitaciones del sistema de seguridad del transporte público en Lima y Callao. La Policía Nacional del Perú (PNP) admitió que no cuenta con suficientes agentes para cubrir toda la extensa red de rutas en la región.
Según declaraciones del general PNP Manuel Lozada, jefe de la Dirección de Investigación Criminal, la institución enfrenta una deficiente dotación policial que impide una efectiva vigilancia en todo el sector transporte. El ataque ocurrió mientras el vehículo se dirigía a la comisaría correspondiente, siendo atacado por un grupo de delincuentes que disparó en varias ocasiones contra el chofer, quien perdió la vida en el acto.
Este hecho se produjo pocos días después de que transportistas sostuvieran una reunión con autoridades policiales para solicitar medidas de protección ante las constantes extorsiones y actos delictivos, las cuales, hasta ese momento, no se habían implementado.
"La verdad es que no tenemos policías para tantísimo recorrido y tantísimas líneas", expresó Lozada al referirse a la insuficiencia de recursos en el sector. El oficial precisó que, aunque las autoridades desean contar con todas las herramientas necesarias, la extensión territorial y la cantidad de rutas hacen imposible una cobertura completa.
El oficial destacó la importancia de la tecnología en la resolución de delitos, señalando que el bus atacado cuenta con cámaras de videovigilancia en ambas direcciones, lo cual podría facilitar la captura de los responsables.
Padres, vecinos y transportistas en Santa Anita y distritos aledaños manifestaron su preocupación por la inseguridad y la limitada presencia policial. Una residente señaló el temor constante y criticó la insuficiencia de cámaras en el distrito, así como la poca eficacia de las existentes, atribuyendo la situación a una falta de compromiso de las autoridades locales.
Pese a varias promesas de mejorar la seguridad, la comunidad sigue enfrentando episodios de violencia, y transportistas ya habían solicitado medidas de protección ante las autoridades policiales en semanas previas, sin resultados concretos. La cobertura policial en algunos sectores ha sido parcial, dejando vulnerable al sector transporte y a sus usuarios.
La muerte del conductor reveló la vulnerabilidad que enfrentan los trabajadores y pasajeros del transporte público en Santa Anita. La Policía Nacional señala la necesidad urgente de fortalecer tanto los recursos humanos como tecnológicos para garantizar mayor seguridad.
La comunidad continúa exigiendo respuestas y acciones concretas a las autoridades locales y nacionales, en medio de un clima de indignación y demanda de justicia.