La Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala anunció una disminución histórica en el número de homicidios en el país durante los primeros meses de 2026. Entre el 1 de enero y el 12 de febrero, se registraron 253 asesinatos, la cifra más baja en ese período desde que existen registros oficiales, según reportes de la institución.
Desde 2009, Guatemala ha enfrentado altibajos en su incidencia de violencia homicida, alcanzando un pico de 785 asesinatos en ese año. Posteriormente, la tendencia mostró fluctuaciones, con un notable aumento en 2013 a 708 homicidios. Sin embargo, a partir de 2014, las cifras comenzaron a disminuir paulatinamente, con altibajos temporales, alcanzando en 2019 un mínimo de 475 víctimas.
Los años recientes reflejaron una tendencia a la baja, con 436 homicidios en 2020 y 356 en 2021, aunque en 2022 se observaron 379 casos. La reducción continuó en 2023 con 350 homicidios, seguida de 334 en 2024 y 295 en 2025, posiblemente señalando una estabilización en la tendencia descendente.
El reporte de la PNC fue respaldado por el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), que informó un total de 3,512 asesinatos hasta el 7 de diciembre de 2025, lo que equivale a una tasa de 42 homicidios por cada 100 mil habitantes. Este incremento llevó a Guatemala a ubicarse entre los países más violentos de Centroamérica, con una media de casi diez asesinatos diarios. La guerra por el control territorial de estructuras criminales y disputas entre facciones contribuyen a mantener estos niveles de violencia, según analistas.
Especialistas en seguridad advierten que, pese a las aparentes mejoras en las cifras, la violencia sigue siendo una realidad cotidiana y las respuestas estatales no han logrado contener de manera sostenida los homicidios. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad enfrentan un ambiente cada vez más hostil, con ataques armados frecuentes a los cuerpos de socorro.
Durante la pandemia de COVID-19, en 2020, los homicidios alcanzaron su punto más bajo en una década con 1,332 casos. Sin embargo, los registros crecieron en los años siguientes, llegando a 1,809 en 2021, 1,815 en 2022, y 1,908 en 2023. En 2024, la cifra escaló a 2,814, consolidando ese año como el más violento en la historia reciente del país.
El GAM también resaltó que la violencia ya no se limita a zonas urbanas, sino que se ha expandido hacia áreas rurales, que tradicionalmente presentaban tasas menores. Las campañas de emergencia, como las labores de los Bomberos Municipales y Voluntarios, evidencian un promedio de once enfrentamientos armados cada 24 horas en diferentes regiones del país.