El presidente de Colombia, Gustavo Petro, concluyó el 5 de febrero su visita a Washington, D.C., denunciando que el Consejo Nacional Electoral (CNE) está realizando acciones con fines políticos en contra del Pacto Histórico y sus aliados. Petro acusó al organismo de desviarse de su rol imparcial en medio de decisiones que afectan a líderes de su coalición, como la suspensión de participación del senador Iván Cepeda en una consulta y la cancelación de listas de su agrupación para candidaturas a la Cámara.
Durante un evento con la comunidad colombiana en la capital estadounidense, Petro advirtió sobre una posible encrucijada para el país, instando a sus compatriotas a evitar volver a un gobierno similar al de Iván Duque Márquez, cuya gestión finaliza en agosto. El mandatario señaló que el CNE está dividiendo a los sectores políticos y favoreciendo a quienes buscan regresar al modelo duquista.
Petro afirmó que las decisiones del CNE parecen encaminadas a debilitar la coalición oficialista y a promover intereses económicos contrarios a las líneas del gobierno, como la asignación de fondos públicos a sectores opositores. Además, advirtió sobre la fragmentación interna en su respaldo político, advirtiendo que esto podría facilitar el regreso del sistema que representó Duque.
El mandatario también criticó al sistema judicial colombiano, particularmente a la Corte Constitucional, por suspender temporalmente la implementación de una norma de emergencia económica y fiscal, argumentando que tales acciones vulneran la separación de poderes y la gobernabilidad. En su opinión, estas decisiones comprometen la independencia del poder judicial y afectan la estabilidad del gobierno a pocos meses de finalizar su mandato.
Durante su visita, Petro sostuvo reuniones con líderes de la comunidad colombiana y participó en una conferencia en la Universidad de Georgetown, donde abordó temas sobre el rol de América Latina en la crisis ambiental global. En ese foro, criticó la eficacia de los tratados internacionales y cuestionó la capacidad de organismos multilaterales como las Naciones Unidas para responder a los desafíos sociales y ecológicos actuales, llamando a acelerar la transición energética en la región.