El presidente de Colombia, Gustavo Petro, instruyó a las Fuerzas Armadas a restablecer los límites de la Ciénaga Grande y a entregar tierras fértiles a los campesinos afectados, en respuesta a la grave situación ambiental en la región debido a las inundaciones en Urrá. La orden fue divulgada a través de su cuenta en X, donde Petro afirmó que 44,000 hectáreas que eran de agua deben volver a su estado natural, llenándose nuevamente de agua.
Esta decisión fue tomada tras la publicación de un reporte que indicaba descargas mayores a 1,000 metros cúbicos por segundo desde la hidroeléctrica Urrá sobre el río Sinú, las cuales habrían agravado las inundaciones en la zona. Petro resaltó la urgencia de una acción estatal y afirmó que la orden es irrevocable, emitida por el comandante supremo de las fuerzas públicas.
El mandatario explicó que la medida busca solucionar una parte significativa del problema ambiental y reiteró su compromiso con la recuperación de otras áreas similares en riesgo. Además, aseguró que la totalidad de la Ciénaga ya está identificada por el Gobierno y que, al ser propiedad de la nación, debe ser restaurada a su estado natural para restablecer el flujo hídrico original de Córdoba.
Petro también criticó la presencia de mafias políticas familiares en la zona y llamó a que el poder esté en manos del pueblo. En línea con esto, solicitó respuestas de las juntas directivas de Urrá e Hidroituango por su gestión ante la crisis de las represas, señalando que varias de estas juntas están conformadas por funcionarios gubernamentales.
El presidente reiteró que las decisiones sobre el manejo de los embalses han sido influenciadas por intereses económicos en detrimento de las comunidades rurales, y ordenó que las empresas públicas aplicaran una nueva fórmula tarifaria, que debía entrar en vigor en 2027, pero que se adelantó mediante decreto por la urgencia de la situación.
Al respecto, Petro cuestionó la responsabilidad de los funcionarios y privados en la gestión de los embalses, asegurando que, si sus directrices hubieran sido seguidas correctamente, el nivel de Urrá sería menor, las tarifas de energía habrían sido más bajas y el desastre ambiental habría sido menor. También criticó la actitud del alcalde de Medellín y la junta directiva de EPM por su sectarismo, acusándolos de perjudicar a campesinos y mineros del noreste antioqueño, la Mojana y la región monposina.
La Ciénaga Grande, uno de los ecosistemas más importantes de Colombia, ha sido históricamente presionada por actividades ganaderas, agrícolas e hidráulicas, lo que ha contribuido a su deterioro ambiental.