¿Alguna vez imaginaste que en el futuro una máquina pudiera traducir exactamente lo que tienes en mente? Esa visión está más cerca de lo que piensas. Investigadores del NTT Communication Science Laboratories en Japón han dado un paso revolucionario en la comprensión del cerebro humano, desarrollando una inteligencia artificial que puede transcribir en texto las imágenes mentales o visuales que una persona experimenta.
Este avance, bautizado como 'mind captioning', lleva la neurociencia a un nivel totalmente nuevo. ¿Cómo lo lograron? Los científicos registraron la actividad cerebral de voluntarios usando resonancia magnética funcional mientras veían o imaginaban diversos videos cortos. Luego, entrenaron un sistema de IA para entender la relación entre esas señales neuronales y los conceptos que describen esas escenas.
Pero aquí no solo se trata de traducir palabras clave. La inteligencia artificial no hace una simple conversión, sino que crea un mapa semántico del contenido mental. Es decir, en lugar de traducir directamente cada patrón cerebral, el sistema construye frases completas, coherentes y contextuales, igual que haría un humano. Por ejemplo, puede generar descripciones como: “Una persona salta desde un acantilado hacia el agua”.
El hecho sorprendente es que este proceso no depende únicamente de las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje, como solemos pensar. Investigaciones muestran que regiones como el lóbulo occipital, el córtex parietal y el frontal, que generalmente se asocian con la visión y las acciones, almacenan y organizan los sentidos complejos de una escena. Como explica Tomoyasu Horikawa, líder del estudio, “el contenido mental puede representarse y decodificarse incluso sin involucrar el sistema del lenguaje”.
¿Qué significa esto para el futuro? Que podremos pensar y estructurar significados sin necesidad de articular palabras. La inteligencia artificial podría, algún día, leer no solo las palabras que pensamos, sino también la semántica visual de nuestras mentes. Y con ello, la línea entre pensamiento y lenguaje se vuelve cada vez más difusa.
Este logro abre múltiples puertas: desde aplicaciones en neurorehabilitación, comunicación con personas con discapacidades, hasta avances en la comprensión de cómo el cerebro organiza informaciones visuales y cognitivas. La actividad cerebral, basada en señales eléctricas y químicas entre neuronas, revela cómo pensamos, sentimos y recordamos. Gracias a tecnologías como la resonancia y la IA, estamos comenzando a traducir esa complejidad en palabras, en una especie de delator del propio cerebro.