Héctor Vargas, futbolista y entrenador originario de Argentina, transitó una carrera que lo llevó desde sus inicios en Estudiantes de La Plata, pasando por Gimnasia, y culminó en Honduras, país donde reside y trabaja desde hace más de 25 años. Tras su paso por el fútbol argentino, que incluyó su debut en 1979 y participaciones en ambos clubes platenses, Vargas se trasladó a Honduras en 2004, debido a la profunda crisis económica que atravesó Argentina en 2001. Ahora, con 66 años, asegura haber encontrado en Honduras su verdadero hogar.
Vargas, quien debutó profesionalmente en Estudiantes de la mano de Carlos Bilardo en 1979 y formó parte del plantel campeón del Metropolitano 1982, recuerda con cariño la exigencia y cultura del club. Tras jugar una temporada en Gimnasia en 1986, donde debutó contra su ex equipo, y colgar los botines a los 32 años, se convirtió en técnico, dirigiendo en Honduras y logrando títulos internacionales, como campeonatos con Olimpia Deportivo.
El ex futbolista destaca las diferencias en el fútbol y la cultura entre Argentina y Honduras. En este último país, la pasión es más controlada, lo que permite un ambiente más placentero y menos violento en las canchas y en las calles. Vargas atribuye su estabilidad en Honduras a la amabilidad y apertura de su gente, además de su matrimonio con una hondureña y sus tres hijos en ese país.
Además, Vargas comenta sobre las medidas de seguridad adoptadas en Honduras, como restricciones en los movimientos en moto o controles en la venta de celulares, que buscan reducir la delincuencia. También menciona la influencia de la situación económica en Argentina en su decisión de quedarse en Honduras durante la crisis, ya que incluso en los momentos más difíciles, el país le ofreció oportunidades laborales y una vida plena.
En su historia, el vínculo con el fútbol también estuvo marcado por la pasión y los conflictos en La Plata, donde se recuerda especialmente un clásico con Gimnasia en que la violencia y los hechos extremos sobresalieron. Sin embargo, Vargas reflexiona sobre cómo, en Honduras, el fútbol se vive con intensidad, pero sin los niveles de fanatismo enfermizo que caracterizan a Argentina.
Con un recorrido único que abarca a los clubes más importantes de su país y una exitosa carrera en Centroamérica, Héctor Vargas afirma haberse reencontrado en Honduras, asegurando que allí encontró su lugar en el mundo, alejado del encierro y las excesivas pasiones que marcaron su vida en Argentina.