Histórico sable de San Martín: símbolo de unidad nacional y no de división

17/02/2026 00:30 | 2 min de lectura

Histórico sable de San Martín: símbolo de unidad nacional y no de división

El sable del Libertador José de San Martín, considerado un ícono patrimonial de Argentina, fue entregado inicialmente por la familia Rosas-Terrero al Museo Histórico Nacional (MHN), en 1897, tras una donación formal que buscaba preservar la memoria del prócer en la cultura argentina. La negociación, respaldada por cartas de los descendientes y el director del museo, Adolfo Carranza, aseguró que la pieza fuera depositada en el MHN, y no en instituciones militares como el Regimiento de Granaderos a Caballo, disuelto en 1826 y refundado en 1903.

Este relicario histórico fue objeto de dos robos en los años 1963 y 1965, en contextos políticos, y tras su recuperación, en 1967, fue dispuesto para su conservación en el Regimiento de Granaderos, decisión que fue revocada en 2015 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, regresándola al MHN. La pieza fue entregada a la Nación en un momento en que el regimiento aún no funcionaba como escolta presidencial.

El debate actual gira en torno al destino del sable y su significado simbólico. Algunos proponen que su exhibición rotatoria entre el museo y el regimiento podría fortalecer la unión nacional, representando los valores de fraternidad y libertad que San Martín encarnó. Esta propuesta busca superar las divisiones ideológicas y honrar la herencia del prócer, más allá de las disputas políticas o interpretaciones históricas.

La historia del sable refleja también las complejidades del legado sanmartiniano y la memoria histórica en Argentina, marcada por diferentes narrativas y reivindicaciones. La figura del Libertador, que defendió la soberanía ante las amenazas externas, continúa siendo un símbolo de independencia. La discusión sobre su destino no solo involucra una pieza de valor patrimonial, sino también el significado de unidad en una nación polarizada.

Para cerrar, el análisis recuerda las palabras de Leopoldo Lugones, quien en sus años jóvenes expresó que el sable del Libertador, en manos del pueblo, representa una herencia que debe unir a Argentina en su historia y valores, más allá de las diferencias políticas y disputas ideológicas.

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