¿Qué lleva a alguien a cometer semejantes horrores en su propia familia? La violencia familiar en Ecatepec sacudió a la comunidad con un caso que parece salido de una tragedia. La madrugada del 22 de enero de 2026, oficiales de seguridad del municipio lograron detener a un hombre de 35 años, acusado de ataques brutalmente graves contra su propia esposa y su hijo menor de edad.
Todo comenzó con un llamado de auxilio realizado por la abuela del pequeño, quien alertó a las autoridades sobre las agresiones en un domicilio de la colonia Tablas del Pozo. Al llegar, los policías confirmaron que el presunto agresor, José Alberto N., había sumergido deliberadamente el pie del niño, menor de tres años, en agua hirviendo, causándole quemaduras en la piel.
¿Para qué tan solo un instante puede cambiar una vida? Según el testimonio de la abuela, el hombre no sólo atacó al menor, sino que también agredió físicamente a su esposa. La escena era brutal: enrojecimiento e irritación en la piel del niño, quien recibió atención médica inmediata. Los paramédicos notaron además una profunda alteración emocional en el menor, resultado del trauma, aunque no fue necesario hospitalizarlo.
¿Y qué pasó con el agresor? Tras las evidencias y la denuncia, los oficiales arrestaron a José Alberto N. y lo trasladaron a la Agencia Especializada en Violencia Familiar de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Ahora, enfrenta una investigación formal por los delitos de violencia familiar equiparada y lesiones graves.
¿Y qué sigue? La situación jurídica del detenido está en manos de las autoridades, quienes definirán su destino en las próximas horas. La comunidad de Ecatepec pide justicia y medidas para prevenir estos casos. Pero, sobre todo, ¿qué podemos aprender de esta trágica historia? La violencia en el hogar nunca es la solución. La pregunta ahora es: ¿cómo proteger a las víctimas y evitar que estas tragedias vuelvan a repetirse?