¿Qué pasaría si la infraestructura moderna divide en lugar de unir? Esa es la situación actual en el municipio de Tultepec, Estado de México, donde la ampliación del Tren Suburbano al AIFA, aún sin inaugurarse en 2023, ya tiene efectos que pocos imaginaron.
Verdaderamente sorprendente, pero cierto: en los últimos meses, 23 kilómetros de vías del Tren Suburbano han sido enmallados y confinados, afectando directamente a habitantes de 14 barrios y colonias de Tultepec, además de comunidades en Nextlalpan y Tultitlán. Milenio fue testigo del proceso y de cómo estas vallas, hechas por la empresa FerroValle en coordinación con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y la constructora de la Sedena, han cerrado caminos y pasos peatonales cruciales.
¿El motivo? Explicado por Alberto Hernández, vecino del barrio La Manzana, la acción buscaba parar el tránsito de transporte de carga, cuyos movimientos generaban congestión en calles tan transitadas como Doctores, que conecta comunidades y barrios de Tultepec. Hernández comentó que tras varias marchas y bloqueos, lograron que se considerara un paso provisional, pero la malla ciclónica terminó por cercar definitivamente esas rutas.
Este cambio no solo altera la movilidad diaria —que ya era problemática—, sino que también ha dividido a Teyahualco en dos partes irreconciliables por las vías: del lado poniente, las comunidades como El Arenal, Paseos 1, Hacienda Paseos 2, La Antigua, y otras, mientras que del oriente, sitios como Teyahualco Centro, Unidad CTM, Real Loreto, Los Arcos, y San Pablito, permanecen separados por las vías del tren.
Jonathan García, líder de los vecinos, explica que la supresión de pasos peatonales y vehiculares no solo afectó su movilidad, sino que también impactó en la cohesión social. Antes, más de 15 mil vehículos cruzaban diariamente por calles como Doctores, pero ahora, deben circular por vías alternativas —la menos preparada, la que atraviesa el centro de Teyahualco— generando retrasos y riesgos mayores.
Además, las obras han generado conflictos y retrasos en los compromisos del gobierno. Los bloqueos y presiones de los habitantes han retrasado la conclusión, incluyendo la construcción de puentes peatonales y vehiculares, indispensables para descongestionar la zona. Aunque se han realizado pagos para reparar viviendas dañadas —más de 170 casas afectadas por la maquinaria y las vibraciones de las nuevas vías— aún falta mucho por concretar.
¿Y qué dicen los propios habitantes? Para ellos, las tradiciones siguen siendo la clave para mantener viva la unión. En Teyahualco, festividades como Los Farolitos y la quema de toritos pirotécnicos continúan, pese a la división territorial provocada por las obras del tren.
Por ejemplo, debido a la construcción de una cuarta vía que pasará cerca de casas y dejó sin hogar a más de 30 viviendas parcialmente derribadas, persisten temores de daños estructurales mayores, por las vibraciones y el paso constante de trenes de carga.
A pesar de estos obstáculos, las autoridades aseguran que los acuerdos firmados incluyen obras como puentes peatonales y vehiculares, que resolverán parcialmente los problemas de movilidad. La fecha prevista para la puesta en operación de esta ampliación del Tren Suburbano, que recorrerá 23 kilómetros, es el primer trimestre de 2026. La infraestructura, que tendrá siete estaciones como Cuellamil, Los Ágaves y Teyahualco, se encuentra en un 85-90% de avance, con vías y puentes prácticamente terminados, aunque aún hay detalles pendientes.
La obra, con una inversión estimada en 25 mil 800 millones de pesos, busca conectar Lechería con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), reduciendo el tiempo de viaje a solo 39 minutos desde Buenavista, sin transbordos. Pero, más allá de los números y los avances, en Tultepec el debate continúa: ¿esta modernización une o divide a la comunidad?