¿Alguna vez imaginaste que una menor de solo 3 años podría estar en medio de un horror indescriptible y, milagrosamente, salir con vida? La madrugada de este miércoles, esa historia se convirtió en un ejemplo de rescate y esperanza en el Estado de México.
Todo comenzó la tarde del 13 de enero en la colonia San Francisco Cascantitla, en Cuautitlán Izcalli. Familiares ingresaron a un inmueble en la calle Amado Nervo, edificio 8, y se toparon con una escena escalofriante: dos personas sin vida, la madre Teresa de Jesús, de 52 años, y su hija Cindy, de 25 años, quienes fueron víctimas de un doble homicidio en un contexto que todavía está en investigación.
Pero lo que realmente conmueve es lo que ocurrió justo después: la desaparición de Erika Camila Anaya, una niña de solo 3 años, que fue reportada como sustraída tras el crimen. La buena noticia es que, gracias a un operativo coordinado, agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México lograron localizarla con vida en un predio de Tultepec durante la madrugada.
La alcaldesa de Cuautitlán, Juana Carrillo Luna, informó que Erika ya se encuentra bajo resguardo y en buen estado de salud. La menor fue encontrada en un estado de shock, pero sin daños aparentes, y ya está con su familia después de una noche de incertidumbre.
Por su parte, las autoridades todavía buscan al presunto feminicida, identificado como Antonio N., quien aparentemente sigue prófugo. Todo indica que fue su pareja, quien, al regresar del trabajo en Guadalajara, descubrió la escena y escuchó el angustioso grito del pequeño de seis años, presenciando ese brutal acto.
En el lugar, además, se hallaron objetos usados por el agresor, como un martillo presumiblemente utilizado en el crimen, y la sustracción de objetos personales y documentos de las víctimas. También se reportó que el sospechoso robó un perrito chihuahua, intentando quizás cubrir su huida.
Este doble homicidio y secuestro en Cuautitlán conmueve por su crueldad y los esfuerzos coordinados que lograron salvar a una niña inocente. La comunidad ahora espera que las autoridades capture a quien cometió esta tragedia y que la justicia prevalezca.