¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando una vía principal de tu comunidad vuelve a brillar? La respuesta está en la reciente intervención en la Avenida Jiménez Gallardo, en Cuautitlán Izcalli. Esta arteria, una de las conexiones más importantes entre la autopista México–Querétaro y zonas como San Sebastián Xhala y Campo 4, enfrentaba un grave deterioro que afectaba la movilidad y la seguridad de todos.
El Gobierno Municipal de Cuautitlán Izcalli tomó cartas en el asunto. ¿El resultado? Un plan de acción estratégico enfocado en mejorar la conectividad y atender una problemática que impactaba directamente a quienes viven en las colonias cercanas y a los estudiantes de la Universidad FES Cuautitlán, específicamente en Campo 4.
El operativo fue exhaustivo. La empresa Operagua se encargó del desazolve del colector principal de drenaje en esta vialidad, usando equipos de presión–succión y malacates para retirar los sólidos petrificados que impedían el correcto drenaje de aguas pluviales. ¿El objetivo? Evitar inundaciones y garantizar que el agua fluya sin obstáculos.
Luego de estas labores hidráulicas, se realizaron trabajos de bacheo en ambos sentidos de la avenida. La finalidad era clara: mejorar la circulación vehicular, reducir riesgos para peatones, automovilistas y transporte público, y devolverle la vida a una arteria vital para la zona.
Estas acciones no son simples reparaciones, sino parte de una estrategia municipal para fortalecer la infraestructura vial en puntos de alta afluencia. ¿El enfoque? Priorizar las rutas que conectan a las comunidades y facilitan la movilidad regional. ¿El beneficio? Una ciudad más segura, conectada y preparada para los desafíos del día a día.