Un laboratorio en los suburbios de Maryland, operado por la empresa IonQ, desarrolla computadoras cuánticas con una inversión estatal superior a 1,000 millones de dólares, en un esfuerzo que busca transformar la lucha contra el cáncer y potenciar la innovación tecnológica. Este proyecto, respaldado por las autoridades locales, pretende facilitar el modelado de reacciones químicas entre fármacos y células cancerosas mediante sistemas basados en la mecánica cuántica, acelerando así la identificación de terapias efectivas.
Ubicado en un antiguo almacén en College Park, el centro cuenta con físicos e ingenieros que trabajan en la creación de procesadores capaces de superar a las supercomputadoras tradicionales. La meta principal es optimizar el diseño de medicamentos y reducir los tiempos de desarrollo en la investigación médica, posicionando a Maryland como un líder en este sector a nivel global. El gobernador Wes Moore describe la computación cuántica como una 'industria faro' para el estado y ha liderado una estrategia para diversificar y fortalecer la economía regional mediante una inversión significativa.
La competencia internacional en esta tecnología incluye esfuerzos en Japón, Corea y Reino Unido, lo que refleja la importancia creciente de la computación cuántica en la economía y la ciencia globales. A diferencia de las computadoras clásicas, que utilizan bits con valores de 0 o 1, las máquinas cuánticas emplean cúbits, que pueden existir en múltiples estados simultáneamente gracias a la superposición, permitiendo un crecimiento exponencial en la capacidad de procesamiento.
Un análisis de 2025 destaca que la computación cuántica potenciará ámbitos como el modelado molecular, la simulación de interacciones proteína-fármaco, diagnósticos por imagen, planificación de tratamientos oncológicos y análisis genómicos. En el laboratorio de IonQ, los científicos utilizan átomos atrapados mediante campos magnéticos para crear cúbits, logrando procesadores cada vez más potentes.
Las aplicaciones iniciales se centran en el modelado molecular avanzado, fundamental en la lucha contra el cáncer. Peter Chapman, expresidente y miembro del consejo de IonQ, afirmó a The Washington Post que un procesador cuántico eficiente podría simular reacciones químicas actualmente inalcanzables y reducir el consumo energético de data centers.
Además de los beneficios en salud, la computación cuántica tiene el potencial de mejorar procesos en logística y manufactura, aumentando la eficiencia en diversos sectores. Sin embargo, también plantea riesgos en ciberseguridad, ya que computadoras cuánticas capaces de romper cifrados actuales podrían comprometer datos confidenciales y sistemas críticos.
Chapman advirtió que esta capacidad puede poner en peligro la seguridad nacional, incluyendo infraestructuras militares y sistemas de transporte, y resaltó la necesidad de desarrollar soluciones de seguridad cuántica. Entre las estrategias en curso se encuentran la construcción de una internet cuántica y la creación de códigos inviolables.
El principal desafío para IonQ y Maryland es garantizar que los avances en tecnología cuántica beneficien tanto la salud como la protección digital, promoviendo una innovación responsable. Los líderes del proyecto enfatizan la importancia de equilibrar los avances científicos con la ética y la seguridad, priorizando los beneficios sociales y médicos, sin descuidar la implementación de sistemas resistentes frente a nuevas amenazas digitales.