Italia y Estados Unidos lideran la modernización de su equipamiento militar con inteligencia artificial

19/02/2026 07:01 | 3 min de lectura

Italia y Estados Unidos lideran la modernización de su equipamiento militar con inteligencia artificial

Las fuerzas armadas de países occidentales, como Italia y Estados Unidos, están implementando una transformación significativa en su infraestructura militar mediante la adopción de tecnologías basadas en inteligencia artificial (IA). Este proceso responde a los desafíos de conflictos cada vez más prolongados y tecnológicos, según un análisis reciente de McKinsey. La estrategia principal consiste en la transición hacia arquitecturas modulares y sistemas integrados que permitan mayor flexibilidad, interoperabilidad y automatización.

El cambio surge ante la obsolescencia del modelo de defensa tradicional, diseñado en la era de la Guerra Fría con estructuras verticales y plataformas heredadas, principalmente en la OTAN y sus anexos. Hoy, los conflictos modernos evidencian dinámicas diferentes, donde las fuerzas enfrentan la pérdida de miles de sistemas no tripulados y las reservas estratégicas, como en el caso de Estados Unidos, podrían agotarse en menos de una semana en escenarios de alta intensidad en Asia.

Para afrontar estas amenazas, la modernización militar se centra en una estructura modular compuesta por cinco capas: la plataforma física, la infraestructura digital, la red de transporte de datos, el tejido de interoperabilidad y la capa de aplicaciones con IA avanzada. Cada uno de estos niveles cumple funciones estratégicas que incrementan la agilidad, la sostenibilidad y la capacidad de respuesta de las fuerzas.

En particular, la capa de software y análisis — donde la IA y los algoritmos de autonomía alcanzan su mayor expresión — ha recibido inversiones sustanciales. En 2024, solo en software y redes, se destinaron aproximadamente 40 mil millones de dólares, mientras que las inversiones en IA alcanzaron 12 mil millones. Sin embargo, las limitaciones en infraestructura impiden aprovechar todo el potencial de estas tecnologías.

El análisis de McKinsey destaca que, actualmente, el modelo de adquisición centrado en programas cerrados y soluciones a medida ha dificultado la escalabilidad y actualización digital, favoreciendo sistemas obsoletos y fragmentados. Para revertir esta tendencia, se requieren reformas profundas que impliquen adoptar arquitecturas abiertas y procesos de actualización integrados en hardware y software.

Se observan avances en varias naciones: Alemania apuesta por una estrategia de defensa basada en software, el Pentágono enfoca esfuerzos en IA, y Japón ha creado instituciones específicas para la innovación en tecnología militar. Además, en el ámbito espacial, la tendencia se orienta hacia constelaciones de satélites pequeños interconectados mediante redes ópticas láser, reduciendo costos y trasladando valor al software.

Estas tendencias están impulsando a los grandes contratistas militares a migrar hacia plataformas abiertas y a las empresas emergentes a ganar participación en el sector, fomentando alianzas estratégicas y el desarrollo de soluciones innovadoras. Por su parte, los inversores ven en la innovación militar una oportunidad de inversión a largo plazo, siempre y cuando los gobiernos faciliten financiamiento y reduzcan riesgos.

El informe concluye que el éxito futuro de la tecnología militar occidental dependerá de la capacidad del ecosistema industrial y tecnológico para superar obstáculos en infraestructura y conectividad. La falta de una modernización integral podría dejar a los ejércitos vulnerables en enfrentamientos críticos, poniendo en riesgo la seguridad nacional en un escenario global cada vez más digital y automatizado.

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