El general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia, alertó este martes durante la IV Conferencia Naval de París sobre la insuficiencia de recursos militares, en particular buques y misiles, para afrontar un posible retorno a escenarios de conflicto marítimo. Mandon enfatizó la importancia de la Marina francesa para la soberanía, protección de la economía y seguridad marítima, dado que entre el 80 y 90% del comercio vital transita por los océanos.
El oficial destacó el papel de Francia en cooperación internacional para combatir el tráfico ilegal de petróleo ruso, buscando presionar a Moscú para facilitar negociaciones en condiciones favorables. También resaltó la función de la Marina en la protección de cables submarinos y en la protección de buques frente a amenazas como la piratería y el terrorismo.
Mandon señaló que las operaciones navales cumplen tareas diplomáticas y de inteligencia, y que la presencia del país en la región del Mediterráneo Oriental permite entender tensiones en escenarios como Israel, Gaza e Irán, más allá de los comunicados oficiales.
El anuncio principal fue la advertencia sobre la deficiencia de recursos materiales y tecnológicos para enfrentar futuras amenazas. El militar alertó acerca de la insuficiencia de buques y misiles, señalando que la Marina necesita mayor equipamiento para enfrentar combates complejos en el mar. Además, subrayó la importancia de avances tecnológicos, incluyendo la inteligencia artificial, sistemas cuánticos y acústicos, así como la protección cibernética contra amenazas asimétricas, drones y sistemas no tripulados.
Fabien Mandon resaltó también que la resiliencia de las tripulaciones es clave para mantener la eficacia operativa ante estos desafíos. Como ejemplo de la determinación militar, mencionó la reciente puesta en servicio del nuevo portaviones francés, PANG, que representa una muestra de potencia y voluntad de Francia en la escena mundial.
Por último, advirtió que la competencia por controlar rutas marítimas se intensificará, por lo que las fuerzas navales deben estar preparadas para cerrar espacios estratégicos. Recalcó que el despliegue naval sigue siendo un componente central en la política y diplomacia internacional, en un entorno global cada vez más competitivo y con desafíos crecientes en el ámbito marítimo.