La justicia de Texas imputó al entrenador de patinaje artístico Benjamin Shroats, conocido en Dallas por haber entrenado a la medallista olímpica Amber Glenn, por cargos de abuso sexual y explotación infantil. La acusación, que surge de una investigación iniciada en febrero, involucra a dos atletas, una de ellas menor de edad al inicio de la relación, según confirmó la policía de Allen. Shroats fue detenido y enfrenta restricciones como no poder ejercer funciones de enseñanza, mantener contacto con las víctimas o acercarse a pistas de patinaje mientras continúa el proceso legal. Además, el tribunal de Collin County fijó una fianza de 200,000 dólares y prohibiciones para participar en actividades deportivas con menores. La comunidad de patinaje artístico en Dallas-Fort Worth expresó preocupación por el caso. El Dallas Figure Skating Club aclaró que no supervisa a los entrenadores de manera directa y reiteró la importancia de colaborar con las autoridades si se cuenta con información relevante. Shroats, con más de 30 años de trayectoria en la región, fue considerado una figura influyente en el entorno local y mentor de talentos como Amber Glenn, quien en 2014 destacó su papel crucial en su desarrollo técnico. Glenn, actual medallista olímpica, confirmó que entrenó junto a él de los nueve a los catorce años, resaltando la confianza en sus habilidades, especialmente en saltos complejos. Su abogado, Scott Edgett, afirmó que Shroats niega las acusaciones y que estas no constituyen pruebas de culpabilidad, asegurando que el proceso judicial seguirá en reserva. La denuncia ha generado un intenso debate sobre la seguridad y la transparencia en deportes juveniles en Dallas. La investigación continúa en curso, y las autoridades habilitaron canales de contacto para quienes tengan información. La situación también ha provocado reflexiones sobre la relación de confianza en el ámbito deportivo, especialmente en disciplinas donde los entrenadores desempeñan un papel cercano desde la infancia. La resolución del caso determinará no solo el destino judicial de Shroats, sino también las futuras políticas de protección en la formación de jóvenes deportistas en Estados Unidos.