¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando la justicia parece fallar? En Chalco, Edomex., la respuesta fue clara y contundente. El pasado 13 de enero, familiares de Diego Abimael y Eder Arrucha Alarcón se congregaron frente a los Juzgados Penales de Primera Instancia para exigir justicia. La causa: la liberación del presunto responsable del trágico atropello ocurrido el 4 de enero, que terminó con la vida de Diego.
¿Pero qué pasó exactamente ese día? En el kilómetro 47.5 de la carretera federal 115, en Tlalmanalco, Diego Abimael y Eder Arrucha fueron atropellados por un vehículo conducido por Rodrigo Hernández. Mientras Diego perdió la vida en el acto, Eder sufrió heridas graves. La sospecha apunta a que Hernández fue el responsable, pero lo más alarmante es lo que ocurrió después.
Los familiares denunciaron que, contra todo pronóstico, la jueza encargada del caso permitió la liberación del presunto culpable, generando un enorme rechazo social. ¿Qué garantiza esta decisión? La impunidad. Por eso, en la protesta, con pancartas y gritos, exigieron una revisión exhaustiva del proceso y que las autoridades del Poder Judicial del Estado de México y la Fiscalía General de Justicia revisen el expediente.
“Hoy fue Diego, mañana puede ser cualquiera”, fue uno de los lemas que resonó en la manifestación. Los familiares reclaman que no permitirán que esta injusticia quede impune y advirtieron que seguirán alzando la voz hasta que se esclarezca todo y se garantice la justicia.
¿Será suficiente esta movilización para que las autoridades actúen con transparencia y sin condicionamientos? La sociedad en Chalco espera respuestas inmediatas y que no haya más casos de impunidad que puedan cobrar otra vida.