¿Alguna vez has pensado en qué pasa cuando la justicia se enfrenta a la indiferencia? La historia de Maya, una adorable perrita de Valle de Bravo, en el Estado de México, es un claro ejemplo que ha conmovido a toda la comunidad. La madrugada del 5 de enero, Maya dormía plácidamente en la calle cerrada conocida como Cerezo, cuando un conductor en una camioneta blanca decidió, aparentemente, atropellarla intencionalmente.
Lo impactante: el conductor, al percatarse del daño, solo se detuvo por un momento, observó a otro perro que estaba en las inmediaciones y, sin mayor explicación, se fue del lugar. ¿Qué motivó esa acción? La comunidad y activistas no dejan pasar ningún detalle y exigen respuestas.
Activistas, enfatizando la gravedad del acto, denunciaron en redes sociales la situación y explicaron que Maya estuvo en un hospital, luchando por su vida, pero lamentablemente falleció. La indignación creció aún más al conocer que el incidente no quedaría impune.
La agrupación “Patitas sin rumbo Valle de Bravo” y “Amor animal” han solicitado la intervención de las autoridades, y ahora, la Fiscalía Regional de Justicia ya ha abierto una carpeta de investigación contra la persona responsable del atropellamiento.
Por su parte, la Coordinación de Bienestar Animal del municipio emitió un comunicado en el que asegura que no se tolerará la violencia contra los animales y que no habrá impunidad en este caso. La administración, liderada por Michelle Núñez, reafirmó su compromiso con la protección y el respeto por los derechos de los animales.
¿Lograrán las autoridades hacer justicia por Maya? La comunidad espera que sí, porque detrás de cada historia como la de Maya, hay un mensaje: la violencia contra los animales también debe acabar. La pregunta está en el aire y la lucha continúa.