¿Podría la reciente detención de Nicolás Maduro marcar el comienzo de una nueva era para los migrantes venezolanos? La expectativa de una mejora en las condiciones de vida en Venezuela crece entre esa comunidad, que durante décadas ha enfrentado pobreza, colapso en servicios públicos, inseguridad, desempleo y escasez de vivienda.
Por ejemplo, Valentina Rodríguez, originaria de una provincia cerca de Maracaibo, llegó al Estado de México hace poco más de dos semanas buscando un futuro mejor para sus hijos pequeños. Desde su país, donde la crisis financiera y social ha alcanzado niveles desesperados, decidió migrar porque en México reside su hermana, quien tiene residencia desde hace diez años.
En entrevista con Milenio Estado de México, Valentina compartió la razón de su arriesgada decisión: "Me vine porque quiero darles una mejor vida a mis hijos. Allá no hay manera de salir adelante". Ella sabe que la recuperación en Venezuela no será rápida ni fácil. "Esto nos da expectativas de que las cosas mejoren, pero la estabilidad llegará hasta dentro de algunos años", admitió.
La falta de ingresos, los altos costos de los alimentos y el colapso de los servicios básicos —como agua y electricidad— fueron los principales motivos que la llevaron a abandonar su tierra natal. "No hay agua, no hay luz, la comida es carísima y no hay trabajo. La situación es terrible", lamentó.
A pesar de sus sueños de regresar algún día a Venezuela, Valentina reconoce que eso tomará tiempo. "No será pronto, el país está muy mal y no se recupera de un día para otro". Mientras tanto, ha llegado a México y ha presentado solicitud de residencia permanente en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).
Este día, junto con aproximadamente 30 personas, acudió a las instalaciones en Naucalpan para gestionar su protección legal. Valentina deja claro que no busca migrar a Estados Unidos, sino quedarse en México, trabajar legalmente y traer a sus hijos. "Quiero una oportunidad aquí", dice.
La COMAR, que depende de la Secretaría de Gobernación, es responsable de analizar estas solicitudes y otorgar protección complementaria a quienes lo necesitan. Mientras se tramitan los casos, entregan constancias que protegen a los migrantes de ser deportados y reconocen su condición.
De enero a septiembre de 2025, la autoridad registró más de 58 mil 800 solicitudes de refugio de distintas nacionalidades, 42 mil 145 entre octubre de 2024 y junio de 2025. La mayoría proviene de Honduras, Cuba, Haití, El Salvador y, por supuesto, Venezuela. ¿Este flujo migratorio será el catalizador para un cambio estructural en la región? La esperanza crece entre quienes sueñan con un porvenir mejor.