Sentirse hinchado tras consumir té o café en las mañanas es una queja frecuente que muchas personas comienzan a experimentar sin entender la causa. Aunque habitualmente se atribuye a la bebida en sí, recientes análisis de profesionales de la salud señalan que el verdadero problema podría ser un ingrediente común y a menudo pasado por alto: la leche de vaca. Preparar una taza matutina puede provocar molestias abdominales en quienes tienen intolerancia a la lactosa, a pesar de no ser consciente de ello.
En la rutina diaria, el ritual de preparar una taza de café o té representa un momento de pausa que muchos valoran antes de enfrentar sus actividades. Sin embargo, agregar una pequeña cantidad de leche, pensando que no tendrá efectos negativos, puede desencadenar síntomas incómodos en personas intolerantes a la lactosa, según advierte la dietista gastroenteróloga Olivia Molyneux. La leche contiene lactosa, un azúcar que muchas personas adultas no digieren mejor, y si no se descompone en el intestino delgado, pasa intacta al colon, donde las bacterias la fermentan, generando gases y sensación de hinchazón.
Este proceso, que puede ser más severo si se consumen varias tazas al día o si la sensibilidad a la lactosa es elevada, puede acompañarse de otros síntomas como dolor abdominal, diarrea, fatiga, dolor de cabeza y molestias articulares o musculares, según el Servicio Nacional de Salud. La leche de vaca, uno de los alimentos con más lactosa, es el principal desencadenante en personas con intolerancia, ya que la ausencia de la enzima lactasa impide que digieran correctamente este azúcar.
Para quienes sienten hinchazón tras beber leche en bebidas calientes, las recomendaciones incluyen reducir su ingesta, optar por alternativas vegetales sin lactosa o, en casos severos, eliminar la leche por completo. Es fundamental, antes de hacer cambios radicales en la dieta, consultar con un profesional de la salud, quien puede realizar pruebas específicas y orientar en la reintroducción de alimentos para descartar intolerancias sin afectar la nutrición.
No todas las personas que experimentan hinchazón tras consumir leche en té o café son necesariamente intolerantes a la lactosa. Otros factores como el síndrome de intestino irritable, el estrés, ciertos hábitos alimenticios o sensibilidad a ingredientes específicos también pueden influir. En algunos casos, la hinchazón ocurre incluso tras beber agua, lo que indica causas más complejas.
Cuando la incomodidad persiste a pesar de eliminar la leche o se presenta en cualquier tipo de bebida, es crucial acudir a un médico, gastroenterólogo o dietista especializado. Estos profesionales evaluarán el historial clínico, los hábitos alimenticios y el estilo de vida para determinar la causa del malestar, evitando autodiagnósticos y restricciones alimenticias que puedan derivar en deficiencias nutricionales.