La reciente purga en la cúpula militar de China, que involucra la investigación y remoción de altos oficiales, ha generado preocupación internacional sobre la estabilidad del régimen de Xi Jinping y sus posibles implicaciones en la postura militar del país. La acción, que incluye la investigación de los mayores generales del Ejército Popular de Liberación (EPL), no se había visto desde 1971 y ha afectado a figuras clave como Zhang Youxia y Liu Zhenli, acusados de violar la disciplina. Estas purgas parecen ser parte de un control total de Xi sobre el Partido Comunista de China (PCCh) y el ejército, lo que ha incrementado las tensiones internas y ha creado un ambiente de desconfianza en los rangos inferiores de la estructura militar y política.
En un contexto global, China ha revisado sus cifras en la lucha contra la corrupción, investigando a más de un millón de personas en 2025, cifra que refleja un aumento del 60% en comparación con años anteriores, y revela cómo el régimen mantiene disciplina interna sin los mecanismos de supervisión de un sistema democrático. La decisión de fortalecer el control interno también ha impactado en las operaciones militares, particularmente en el EPL, que ha visto reducirse la influencia de sus líderes con experiencia en guerra, como el general Zhang y Liu. La evidencia indica que estas purgas podrían estar vinculadas a reducir la capacidad del ejército para afrontar conflictos con Taiwán, en medio de una escalada en las tensiones en el estrecho y en las aguas del Mar del Sur de China.
Estados Unidos estima que China planea tener nueve portaaviones para 2035 y contar con un arsenal nuclear que podría duplicar el de 2023, con al menos 1,000 ojivas. Sin embargo, analistas advierten que la purga interna podría comprometer la eficacia del EPL y limitar la asesoría militar a Xi en una potencial crisis, especialmente en relación con la invasión de Taiwán, prevista por las autoridades chinas para 2027. La retirada de expertos militares con experiencia, como Zhang y Liu, deja a las fuerzas chinas con un liderazgo más dócil y menos preparado para los desafíos de una ofensiva.
El control de Xi sobre la estructura militar y política, así como su posible estrategia de consolidación de poder en el próximo congreso del Partido Comunista, genera incertidumbre sobre sus intenciones reales. El mandatario de 72 años, que busca ampliar su mandato, probablemente conforme a su visión de obediencia absoluta en el PCCh, enfrenta un escenario complejo y de alta tensión en la región. La combinación de purgas internas, modernización militar acelerada y tensiones en el área geopolítica, hacen que el mundo observe con atención los próximos movimientos del régimen chino.