La complicada situación de la Policía en Santa Fe evidencia la importancia de analizar a fondo uno de los pilares del sistema de seguridad pública: sus policías. Aunque tradicionalmente se ha considerado que quienes ingresan a la carrera policial lo hacen por vocación, en realidad, muchos lo ven como una opción laboral que les ofrece estabilidad y beneficios sociales. La selección y formación de los efectivos reflejan este interés, ya que numerosas personas optan por ingresar con la expectativa de un ingreso fijo, carrera y cobertura de salud.
Actualmente, el ingreso promedio de un policía en la provincia ronda los 800 mil pesos, monto que en muchos casos no alcanza para cubrir todas sus necesidades, obligando a algunos a buscar ingresos adicionales, como manejar autos de aplicación, realizar repartos o vender productos a través de plataformas digitales. La escasa actualización salarial en los últimos años y la reducción en prestaciones sociales generan malestar en los agentes, quienes a menudo trabajan horas extras sin el descanso suficiente, poniendo en riesgo su bienestar y el orden público.
Las políticas de seguridad impulsadas por las autoridades parecen centrarse en acciones mediáticas y anuncios poco realistas, como simulacros y declaraciones espectaculares, que ocultan la realidad de salarios deteriorados, equipamiento insuficiente, capacitación escasa y una carrera policial sin incentivos adecuados. Estas medidas, en lugar de solucionar los problemas, a menudo agravan las condiciones laborales y generan indignación social.
El sistema policial en Argentina comprende más de un millón de efectivos entre fuerzas federales, provinciales y servicios penitenciarios. Es imprescindible que las autoridades políticas afronten esta realidad con seriedad y compromiso, promoviendo una política de seguridad moderna que respete los derechos laborales de los policías, los capacite y los equipe con los recursos necesarios para cumplir su trabajo.
Una política efectiva debe incluir incentivos económicos y profesionales, promover ascensos basados en el rendimiento y brindar apoyo interdisciplinario a quienes utilizan armas en el cumplimiento de su labor. Solo así se podrá construir un orden democrático que proteja a los sectores más vulnerables y garantice la seguridad sin discursos vacíos ni shows mediáticos. La labor policial es un trabajo crucial que exige reconocimiento, formación adecuada y condiciones dignas, y también implica el compromiso real de quienes tienen la responsabilidad de dirigir la seguridad en el país.