El 15 de febrero de 2026 representa un momento clave en la evolución de la inteligencia artificial, marcaron expertos y ejecutivos del sector como Dario Amodei, CEO de Anthropic, y Sam Altman, CEO de OpenAI. Amodei advirtió que estamos en la etapa final del crecimiento exponencial en entrenamiento de modelos, señalando que la prioridad ahora es cómo las IA aprenden a interactuar con el entorno mediante aprendizaje por refuerzo, dejando atrás la simple escalabilidad de datos y capacidad computacional.
Durante años, la discusión se centró en la creación de modelos más grandes o con mejor razonamiento. Sin embargo, las innovaciones actuales apuntan hacia sistemas que trabajan de manera genética, manejan múltiples modalidades y mantienen persistencia de contexto y memoria a largo plazo. Esto transforma las IA en colaboradoras continuas y proactivas, en lugar de simples herramientas de respuesta instantánea.
El cambio de paradigma se consolidó con la contratación de Peter Steinberger por parte de OpenAI, quien liderará el desarrollo de la próxima generación de agentes inteligentes y autónomos, dejando en claro que el futuro no consiste en mejorar un solo modelo, sino en coordinarlos a través de ecosistemas multi-agente que interactúan y colaboran para resolver tareas complejas.
Este enfoque es posible gracias a la adopción de protocolos como el Model Context Protocol (MCP), que funciona como un conector universal para que diferentes sistemas de IA comuniquen y compartan información de manera eficiente. La IA ya no se limita a asistir en procesos específicos, sino que ahora integra un tejido digital capaz de planificar, evaluar y corregir en tiempo real, haciendo que estas inteligencias sean protagonistas de una economía digital basada en la colaboración y la interoperabilidad.
Amodei anticipa que en los próximos años las capacidades cognitivas de los centros de datos superarán en casi todos los ámbitos a los estándares humanos, lo que exige a las empresas y profesionales abandonar la visión de la IA como mero buscador para adoptarla como agente de acción directa. Este cambio de enfoque redefine la forma en que interactuamos con la tecnología y abrirá nuevas posibilidades en ciencia, creatividad y procesos de negocio. La fecha marcada en 2026 representa el fin de una era y el inicio de una etapa donde la inteligencia artificial será la fuerza motriz de la transformación digital.