Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexei Navalny, aseguró este sábado que la muerte de su esposo en una prisión del Ártico en 2024 es un hecho científicamente confirmado, tras la declaración conjunta de cinco países europeos que aseguran que Navalny fue envenenado con una toxina letal. Navalnaya hizo estos comentarios durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde afirmó que, aunque en 2022 ya había declarado que Putin era responsable de su muerte, ahora cuentan con evidencia científica que lo confirma.
Según informes de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos, Navalny murió envenenado con una toxina llamada epibatidina, presente en las ranas venenosas de Sudamérica, específicamente en Ecuador. Estos países argumentan que analizaron muestras del opositor y concluyeron que la toxina, que es 200 veces más potente que la morfina, fue la causa de su fallecimiento. La nota conjunta recalca que Navalny, de 47 años, perdió la vida en una prisión de Siberia y que Rusia contaba con los medios, motivo y oportunidad para administrarle este veneno.
Mientras Rusia afirma que Navalny murió por causas naturales, las evidencias y síntomas reportados sugieren lo contrario. La declaración expresa la preocupación por las violaciones recurrentes por parte de Rusia a la Convención sobre Armas Químicas y también recuerda el uso del agente Novichok en 2018 contra Sergei Skripal en Salisbury, Reino Unido, atribuido a Moscú.
Los países europeos han señalado que seguirán utilizando todos los instrumentos políticos disponibles para exigir responsabilidades a Rusia, que según afirman, no ha destruido todas sus armas químicas y biológicas. La ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó que el gobierno del Reino Unido ha investigado exhaustivamente el caso y que solo Rusia tuvo los medios y motivos para envenenar a Navalny, calificando el acto como un ataque del Kremlin para silenciar al opositor.
Estos hallazgos refuerzan las acusaciones sobre la implicación del Estado ruso en el envenenamiento y representan una llamada urgente a responsabilizar a Moscú por sus reiteradas violaciones a los tratados internacionales contra armas químicas y biológicas.