¿Sabías que durante la Revolución Mexicana hubo mujeres que no solo apoyaron desde la retaguardia, sino que también tomaron las armas y lucharon por la causa? Cada 20 de noviembre, México recuerda un capítulo fundamental de su historia, pero muchas veces se olvida el papel crucial de las Adelitas, un grupo de heroínas cuya valentía dejó una huella imborrable en la lucha armada de 1910 a 1920.
Las Adelitas fueron mucho más que simples acompañantes; fueron mujeres valientes y multifacéticas que jugaron un papel esencial en el movimiento revolucionario. ¿Te imaginas curando heridos, preparando alimentos, transportando agua y municiones, o incluso ayudando a confeccionar uniformes y banderas? Todas estas tareas fueron realizadas por ellas, manteniendo con su esfuerzo vivo y operativo a los ejércitos revolucionarios.
Pero la historia no termina allí. Existen testimonios que narran cómo algunas de estas mujeres, en momentos críticos, tomaron las armas y participaron activamente en los enfrentamientos. Su entrega y arrojo las convierten en figuras esenciales en la lucha por la justicia social y la libertad. ¿Qué las motivaba a arriesgarlo todo? La respuesta está en su profunda convicción y en su compromiso con un México más justo.
El reconocimiento popular de estas mujeres llegó gracias a la canción “La Adelita”, un himno lleno de sentimentalismo que se convirtió en símbolo de fidelidad, coraje y entrega. ¿Sabes quién la cantó por primera vez? Aunque hay disputas sobre su autoría—que van desde Antonio Gil del Río Armenta, até a Alfredo Villegas hasta Elías Cortázar Ramírez— lo cierto es que esta melodía inmortalizó el símbolo de estas heroínas.
Pero, ¿de dónde proviene el nombre “Adelita”? La pionera fue Adela Velarde Pérez, nacida el 8 de septiembre de 1900. En 1915, se unió a la Asociación Mexicana de la Cruz Blanca y posteriormente sirvió como enfermera en la División del Norte. Su liderazgo, valentía y dedicación la convirtieron en un símbolo inspirador, y su ejemplo dio nombre y fuerza a miles de mujeres que siguieron su camino.
Hoy, cuando recordamos a las Adelitas, reconocemos la participación activa y decisiva de las mujeres en la Revolución Mexicana. Ellas no solo acompañaron a los soldados; sostuvieron la lucha, arriesgaron sus vidas y dejaron un legado de fuerza, solidaridad y resistencia que aún vive en la memoria colectiva del país. ¿Nosotras estamos listas para seguir su ejemplo?