¿Alguna vez te has preguntado cuán peligroso puede ser manejar cuando llueve intensamente? La lluvia es uno de los riesgos más frecuentes y peligrosos en las carreteras mexicanas, pero con ciertos cuidados, puedes reducir al mínimo los peligros y llegar seguro a tu destino.
La lluvia complica la conducción por varias razones: el asfalto mojado, la baja visibilidad y la posibilidad de perder el control del vehículo. ¿Sabes qué hacer cuando la tormenta te sorprende al volante? Aquí te comparto cuatro consejos imprescindibles, basados en recomendaciones de expertos y en las medidas más efectivas para cuidar tu integridad y la de todos en la vía.
**Primero, prioriza tu visibilidad.** La humedad y la lluvia dificultan que puedas ver claramente, sobre todo por los cristales empañados. Para solucionar esto, enciende la calefacción o el aire acondicionado y orienta el flujo de aire hacia la luna delantera — la función antivaho que casi todos los autos modernos traen. Así, mantendrás tus cristales libres y tu campo de visión claro.
**Segundo, no olvides las luces.** La lluvia reduce la luz natural, haciendo que el día parezca de tarde o nublado todo el tiempo. Es fundamental activar las luces de cruce en cuanto empiecen a caer las gotas. Para mayor seguridad, si la lluvia es intensa, activa también las luces antiniebla traseras. Este simple acto no solo mejora tu visibilidad, sino que también alerta a los demás conductores de tu presencia.
**Tercero, ajusta tu velocidad y distancia.** La clave en días lluviosos es reducir la velocidad y mantener una distancia segura del coche que va adelante. El asfalto mojado alarga la distancia que necesitas para detenerte y aumenta los riesgos de colisión. Además, controla tu forma de frenar: evita movimientos bruscos y, si necesitas parar, hazlo suavemente y con paciencia para que el vehículo no patine.
**Por último, aprende a identificar y manejar el aquaplaning.** Este peligro ocurre cuando el agua sobrepasa la capacidad de tus neumáticos para evacuarla, haciendo que pierdas el contacto con la carretera. Si detectas que el auto empieza a deslizarse, mantén el volante firme, evita frenar de golpe y corrige la dirección de manera gradual. La calma y la técnica son tus mejores aliadas en ese momento.
Con estos cuatro consejos, podrás conducir con mayor seguridad en días de lluvia y reducir riesgos innecesarios. La lluvia puede ser un adversario poderoso, pero con precaución y preparación, no tiene por qué ser uno que te sorprenda. ¿Estás listo para ponerlos en práctica en tu próxima tormenta? La seguridad empieza contigo, ¡y nunca está de más estar preparado!