El evento principal de Clash 15 en Brno, República Checa, culminó de forma polémica cuando Pavol Vasko, conocido como Pali Hari, fue descalificado por morder la oreja de su oponente Václav Mikulásek durante un combate en la velada denominada 'San Valentín sangriento'. La pelea, considerada de 'sin reglas' por la organización, terminó en segundos tras la acción; sin embargo, la reacción de Vasko y las secuelas generaron gran impacto en redes sociales. La organización aclaró que los mordiscos están prohibidos, pese a la naturaleza poco convencional del evento. Testigos y videos muestran a Mikulásek con signos evidentes de dolor y herida en la oreja, síntomas que confirmó el propio luchador al publicar la lesión en Instagram y expresar su desacuerdo con el resultado. Posteriormente, Vasko abandonó el octágono en medio de una serie de incidentes: fue interceptado por miembros de la esquina rival y aficionados, quienes le arrojaron objetos como cerveza y sillas, además de que un espectador le golpeó con una silla y una luchadora intentó propinarle una patada. La comparación más cercana a este hecho en el deporte de combate ocurrió en 1997, cuando Mike Tyson mordió la oreja de Evander Holyfield en una pelea de boxeo en Nevada, enfrentándose a sanciones severas. La velada de Clash 15 incluyó combates innovadores, como enfrentamientos entre hombres y mujeres y combates de tres contra tres, buscando diferenciarse de organizaciones tradicionales como la UFC y atraer a un público amante de la violencia extrema. A pesar de la controversia, la organización continuó con el resto de los combates y anunció la coronación de René Blahovsky como nuevo campeón en la categoría de 93 kg. La imagen de la oreja herida de Mikulásek se difundió ampliamente, generando debates sobre seguridad y control en estos eventos. Hasta el momento, no se han informado sanciones oficiales para Vasko, aunque las autoridades deportivas y promotores enfrentan presiones para mejorar los protocolos de seguridad en futuras competencias.