¿Alguna vez te has preguntado qué se esconde detrás de una protesta en las calles de la Ciudad de México? Hoy, esa pregunta cobra relevancia en la Calzada Ignacio Zaragoza, donde el tráfico se ha detenido por un motivo genuino y de gran impacto: la exigencia de justicia por una menor desaparecida.
Desde temprano, los carriles centrales y laterales de esta importante vía, específicamente a la altura del Metro Peñón Viejo, en dirección a Puebla, permanecen cerrados. ¿La razón? un grupo de manifestantes clama por la ayuda de las autoridades para localizar a una menor que ha sido reportada como desaparecida. La tensión en la zona ha generado una afectación considerable en la movilidad; las autoridades de tránsito recomiendan tomar vías alternas como la avenida Texcoco y la avenida Pantitlán.
Hasta ahora, no se ha establecido cuánto tiempo permanecerá cerrada la circulación en esta área. La incertidumbre crece y las familias de la joven desaparecida mantienen viva su esperanza y presión social.
Pero este no es un evento aislado. En el Estado de México, del 1 al 6 de enero de 2026, se reportaron 25 personas desaparecidas, una cifra alarmante para los primeros días del año. Entre ellas, 10 eran niñas y adolescentes de entre 7 y 19 años, que en cuestión de horas pasaron de la rutina escolar y familiar a la angustia y la incertidumbre. ¿Qué revela esto sobre la tendencia de desapariciones en la región?
Los datos, proporcionados por la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, muestran que los casos se distribuyen en diferentes municipios del Estado de México: Coacalco, Valle de Chalco, Ocoyoacac, Toluca, Atizapán de Zaragoza, Tultepec, Tultitlán, Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla, Naucalpan, Ecatepec, Texcoco, Tepotzotlán, Zumpango y Teoloyucan. La problemática de las desapariciones afecta a toda la entidad, y las demandas de las familias siguen en aumento.
¿Qué pasará mientras estas movilizaciones y búsquedas continúan? La comunidad y las autoridades enfrentan el reto de atender estas situaciones con rapidez y sensibilidad. La pregunta que queda en el aire, y que invita a reflexionar, es: ¿cómo podemos garantizar la seguridad y protección de nuestros seres queridos en estos tiempos complicados?