México por primera vez ubica entre los diez países más felices del mundo, según el Informe Mundial de la Felicidad 2025, elaborado por Gallup y respaldado por la ONU. Sin embargo, el economista Gerardo Leyva Parra advierte que este dato debe interpretarse con cautela y tomando en cuenta las estadísticas.
Desde 2012, el ranking se publica cada 21 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Felicidad. Se basa en encuestas realizadas en más de 150 países para medir el “bienestar subjetivo”, que refleja cómo las personas evalúan su vida en términos generales, sin centrarse en emociones pasajeras o sentido de trascendencia.
Leyva Parra explica que, aunque popularmente se habla de “felicidad”, el estudio evalúa tres dimensiones del bienestar: la emocional, la eudemónica (conexión con un propósito) y la cognitiva (valoración global de la vida). Esta última se mide mediante la “escalera de Cantril”, en la que las personas califican su vida del 0 al 10, siendo 10 la mejor posible.
Los países que encabezan la lista son Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia y Países Bajos. Destaca la presencia de Costa Rica en la sexta posición y de México en el décimo lugar, siendo la primera vez que algunos países latinoamericanos aparecen en el top ten.
No obstante, el experto aclara que México podría ubicarse en cualquier lugar entre el 9 y el 17, debido al margen de error y a que varios países tienen resultados estadísticamente similares.
Un aspecto interesante es que, aunque el modelo se fundamenta en variables como PIB per cápita, esperanza de vida saludable, apoyo social, libertad para decidir y percepción de corrupción, en América Latina, especialmente en México, los niveles de felicidad reportados superan lo que estos indicadores predicen. Leyva Parra señala que “hay una parte que el modelo no logra explicar del todo, como si existiera un ‘plus latinoamericano’ que escapa a las condiciones materiales”.
En contraste, países en la parte baja del listado, como Afganistán, Sierra Leona y Yemen, comparten características de pobreza extrema, violencia, conflictos internos, inestabilidad política y poca red de protección social.
Aunque la posición de México podría variar, su ubicacion en un nivel alto en recientes años sugiere cierta estabilidad en la percepción del bienestar general. Sin embargo, el economista recomienda no celebrar demasiado: “Más que una medalla de oro, esto es un llamado a entender qué nos hace resilientes... y no dejar todo en manos del tequila y las telenovelas”.