México y Canadá consolidan la seguridad y el combate al tráfico de armas como ejes principales en su relación bilateral, tras una reunión de comercio celebrada en la Ciudad de México. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que este tema es fundamental y debe ser una prioridad en el plan de acción conjunto, resaltando la propuesta del ministro canadiense Dominic LeBlanc para fortalecer la cooperación en este ámbito. Ebrard afirmó que ambos gobiernos trabajan para frenar de manera radical el tráfico ilegal de armas hacia México, un objetivo compartido por Canadá.
Este acuerdo se da en un contexto en el que Canadá impulsa nuevas restricciones y un programa de recompra de armas de fuego, tras un reciente tiroteo en una escuela de Columbia Británica. Aunque el control de armas cuenta con amplio respaldo social en ese país, el desafío de la logística y el contrabando desde Estados Unidos persiste como una preocupación relevante para las autoridades canadienses.
En la reunión participaron más de 370 líderes empresariales y 240 organizaciones. Ambos gobiernos anunciaron un plan de acción bilateral que incluye la reducción de obstáculos regulatorios, la promoción de inversiones privadas y el fortalecimiento de cadenas logísticas en sectores estratégicos como minería, infraestructuras, minerales críticos, industria farmacéutica, inteligencia artificial y tecnologías emergentes.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la relación con Canadá atraviesa una etapa de fortalecimiento, descartando la existencia de un 'plan B' ante posibles cambios en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sheinbaum señaló que el tratado se mantendrá vigente, aunque podría experimentar algunas modificaciones.
El secretario Ebrard resaltó la intención de más de 400 empresas canadienses de invertir en México, a pesar de los desafíos relacionados con la seguridad. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Medina Mora, destacó que la presencia de estas compañías evidencia las oportunidades del mercado mexicano, aunque también subrayó la necesidad de atender los riesgos para fortalecer la confianza de los inversionistas.
El enfoque en seguridad y control de armas marca un nuevo capítulo en la relación bilateral, buscando equilibrar el crecimiento económico con la protección de las cadenas de suministro y la confianza empresarial en ambos países.