El director del Institute for the Future of Education (IFE) del Tecnológico de Monterrey, Michael Fung, afirmó que la comunidad educativa suele sobrevalorar los efectos inmediatos de las innovaciones tecnológicas y subestimar su impacto a largo plazo. En el marco del IFE Conference, Fung resaltó que fenómenos como la inteligencia artificial (IA) generan un ciclo de expectativas similares a los que ocurrieron con los MOOCs hace años. "Solemos sobreestimar el impacto de una tecnología en el corto plazo y subestimarlo en el largo plazo", reiteró. Ejemplificó que, tras su auge, los MOOCs no reemplazaron a las universidades, sino que se integraron como complementos efectivos en ciertos contextos. Respecto a la IA generativa, advirtió que las previsiones alarmantes, como la supresión de docentes o la creación de súper tutores, no se cumplirán en la escala que muchas empresas tecnológicas sugieren, al menos en el futuro cercano. Fung pidió basar cualquier evaluación en evidencia e investigación para entender el impacto real de la IA y evitar exageraciones que generen incertidumbre en un entorno cada vez más acelerado. El experto subrayó que la transformación educativa no solo responde a cuestiones tecnológicas, sino también a cambios en las habilidades demandadas por los empleadores y en el entorno geopolítico, que afectan incluso la movilidad estudiantil internacional. Propuso que las instituciones educativas enfoquen su atención en su capacidad de adaptación, principalmente en dos aspectos: fortalecer la vinculación con la industria para anticipar cambios en habilidades y competencias, y mantener flexibilidad interna para modificar métodos de enseñanza y aprendizaje conforme evoluciona el contexto. Además, Fung alertó sobre la posible creación de una brecha educativa mayor debido a la disparidad en el acceso a tecnologías avanzadas. Señaló que, si no se interviene con políticas públicas adecuadas, la innovación puede convertirse en un privilegio exclusivo de quienes tengan mayores recursos, agravando las diferencias sociales y económicas. Finalmente, resaltó que la tecnología por sí sola no garantiza una mejor educación, pues la verdadera transformación requiere decisiones Estratégicas y políticas que aseguren equidad en el acceso y uso de las nuevas herramientas, evitando que la innovación refuerce desigualdades sociales.