La primera sesión del período extraordinario en la Cámara de Diputados evidenció un cambio político sustancial en Argentina, con el gobierno de Javier Milei logrando aprobar en una sola noche dos importantes iniciativas parlamentarias: la reducción de la edad de imputabilidad y el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Estas victorias se dieron con mayorías amplias y un respaldo transversal, en un contexto de creciente fragmentación del peronismo.
En el Senado, el oficialismo dejó en claro su capacidad de negociar, aprobando la reforma laboral que reformará profundamente las relaciones laborales, con 42 votos a favor y 30 en contra. La estrategia fue flexible, incluyendo concesiones y negociaciones tanto públicas como reservadas, influida por la orientación pragmática de Milei y su equipo.
El presidente Milei celebró los logros en redes sociales, calificándolos de 'históricos', y explicó que en el Senado los votos alcanzaron para aprobar la reforma sin mayor dificultad, mientras que en Diputados enfrentó un escenario más complejo debido a la disputa interna y a la falta de acuerdo entre bloques.
El bloque que lidera Sergio Massa mostró signos de fragmentación, una tendencia que se evidenció en la votación del proyecto de reforma penal juvenil, donde al menos seis diputados del oficialismo votaron en línea con el oficialismo, a pesar de estar en público y sin registro formal. Esta maniobra, que utilizó una votación a mano alzada, evitó un impacto político negativo y preservó la imagen de unidad del bloque.
Este episodio revela una línea política que se ha consolidado en la bancada de Massa, con un sector que mantiene una posición histórica en torno a la reducción de la edad de imputabilidad, desde 2013, y que no necesariamente forma parte de una confrontación con La Cámpora, sino que refleja diferencias en la línea interna del peronismo respecto al funcionamiento del bloque en el Congreso.
Por otro lado, el acuerdo Unión Europea–Mercosur fue aprobado con más de 200 votos, en una votación nominal que llevó a que la mayoría camporista y kirchnerista se pronunciara en contra. En cambio, sectores del peronismo del interior, gobernadores y dirigentes moderados respaldaron el acuerdo por su impacto en exportaciones, empleo y desarrollo regional.
Dentro del peronismo, emergen fenómenos de representación política no kirchnerista, con diputados de distintas provincias que votaron en favor del acuerdo por motivos económicos y territoriales, más allá de la militancia ideológica. Destaca Santiago Cafiero, ex canciller, quien votó en contra del acuerdo que impulsó previamente, evidenciando tensiones y contradicciones internas.
El balance del oficialismo, tanto en Diputados como en el Senado, es positivo: logra gobernar con una red de alianzas tácticas, sin una coalición formal, y demuestra capacidad de movilización en proyectos estructurales. En menos de 48 horas, Milei consolidó mayorías en ambas cámaras, enviando un mensaje claro a mercados, actores económicos y gobernadores: el gobierno tiene respaldo para avanzar.
Las recientes sesiones marcaron un punto de inflexión: para el oficialismo, representan mayor estabilidad política, mientras que para el peronismo evidencian la desaparición de la unidad plena, con múltiples formas de liderazgo y tensiones internas. La Cámpora quedó desplazada, los gobernadores gestionan sus propios intereses y el massismo busca reposicionarse en un escenario cada vez más fragmentado.