Las negociaciones tripartitas entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Ginebra concluyeron este miércoles sin obtener avances significativos en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto. La segunda jornada, que duró aproximadamente dos horas, terminó con la delegación rusa, encabezada por Vladimir Medinski, declarando la finalización de la tercera ronda, tras dos días intensos de diálogos que ambas partes calificaron de 'difíciles'. Medinski informó a la prensa que la próxima reunión se realizará pronto, aunque no especificó detalles de tiempo ni lugar.
Desde Kiev, el jefe negociador Rustem Umiérov afirmó haber percibido ‘avances’, pero sin detallar su contenido, subrayando que el proceso es complejo y requiere tiempo y alineación entre las partes. Zelensky, presidente de Ucrania, acusó a Rusia de obstaculizar el progreso y retrasar resultados que podrían acercar las conversaciones a su conclusión. Además, expresó su esperanza en lograr al menos un acuerdo para el intercambio de prisioneros y civiles cautivos.
Estas reuniones representan el más reciente esfuerzo diplomático por detener la guerra que estalló en febrero de 2022, dejando decenas de miles de muertos, millones de desplazados y regiones devastadas en el este y sur de Ucrania. Pese a la presión de Estados Unidos, las partes no han llegado a un acuerdo sobre la cuestión central: el control territorial. Previamente, dos rondas en Abu Dhabi tampoco lograron avances sustanciales.
Durante la primera jornada en Ginebra, que duró seis horas, se abordaron aspectos políticos, militares y humanitarios del conflicto. La delegación rusa abandonó el hotel donde se llevaron a cabo las reuniones, en las que actuaron mediadores el enviado de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del expresidente Donald Trump.
Zelensky ha señalado que Ucrania enfrenta demandas de concesiones desproporcionadas frente a Rusia, mientras que Trump instó a Kiev a alcanzar un acuerdo rápidamente. En paralelo, los combates y ataques militares continúan en las regiones en disputa. Antes del inicio de las negociaciones, Ucrania acusó a Rusia de lanzar 29 misiles y 396 drones en una noche, causando muertes y cortes de energía; en respuesta, Moscú informó que Ucrania disparó más de 150 drones contra sus posiciones, principalmente en Crimea y en el sur del país.
Rusia mantiene el control de aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, incluyendo Crimea y áreas bajo control separatista respaldado por Moscú, y exige obtener el control total de Donetsk, amenazando con usar la fuerza si las negociaciones fracasan. En el frente militar, las fuerzas ucranianas lograron recuperar en la última semana 201 km², según análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra, marcada por avances en medio de un conflicto que sigue en escalada.