¿Qué pasa en Huehuetoca, Edomex.? La noche del pasado sábado, la tranquilidad del municipio se rompió con un hecho que evidencia la grave inseguridad que azota la zona: un policía fue asesinado justo frente al Palacio Municipal. La escena, que quedó marcada por manchas de sangre en el suelo, muestra a un uniformado tendido sobre el pavimento, víctima de un crimen que aún conmociona a la comunidad.
Versiones extraoficiales señalan que al oficial le robaron su arma de carga y la patrulla en la que viajaba. Sin embargo, el origen exacto de esta agresión sigue sin esclarecerse. ¿Es este un signo de cómo ha escalado la violencia en el municipio? La realidad es que, a tan solo tres días de la presentación del informe del alcalde Juan Manuel López Adán, este incidente pone en evidencia la creciente inseguridad y la aparente falta de preparación para enfrentar estos desafíos.
Hasta ahora, las autoridades locales no han emitido ningún pronunciamiento oficial sobre los hechos. La impotencia se refleja en las cifras: durante la gestión de López Adán, los homicidios lideran la lista de delitos en Huehuetoca, marcando una tendencia alarmante.
Pero, ¿qué acciones se han tomado? Antes del anuncio del primer informe, el gobierno entregó 10 camionetas, 5 autos, 6 motocicletas y 30 armas, buscando mejorar la infraestructura de seguridad. ¿Es suficiente? La respuesta parece ser no, ya que estos esfuerzos no han logrado frenar la ola de violencia.
Los datos de homicidios en lo que va de la administración también son preocupantes. Desde el inicio del mandato, se han registrado al menos tres asesinatos con arma de fuego en distintas partes del municipio. Entre los casos más impactantes está el asesinato a plena luz del día de un hombre en el tianguis frente al mercado municipal San Judas Tadeo. Otro caso ocurrió en el barrio de San Bartolo, donde Eloy N. fue víctima de una ejecución en su propia casa tras una discusión.
Y qué decir del asesinato del 9 de agosto, en el que 'El Charmin' perdió la vida frente al restaurante El Potrero, mientras conducía una pipa de gas sobre la carretera Huehuetoca-Coyotepec, a pocos metros de La Capilla. Todos estos hechos reflejan una problemática que no solo afecta la seguridad, sino también la confianza de la población en sus autoridades.
¿Será esta la gota que derrame el vaso? La comunidad exige respuestas y acciones concretas para frenar esta espiral de violencia que parece no tener fin.