A seis décadas de la publicación de Gravissimum Educationis, el Papa León XIV emite una Carta Apostólica que cuestiona el modelo educativo global frente a los avances tecnológicos y la polarización. La misiva, titulada "Diseñar nuevos mapas de esperanza", advierte sobre la creciente tendencia a reducir la enseñanza a una mera eficiencia y productividad, y propone una visión centrada en la dignidad y el sentido del ser humano.
El Papa León XIV señala que el problema actual no es técnico, sino de valores: la crisis radica en la pérdida del sentido, en una era donde la inteligencia artificial amenaza con homogeneizar el pensamiento y disminuir la creatividad. En su opinión, la escuela debe ser un espacio para el discernimiento, donde la fe y la razón dialoguen, y no un refugio nostálgico, sino un laboratorio de libertad.
En su discurso, León XIV recorre la historia de la Iglesia como una fuente inagotable de innovación educativa, resaltando el papel de los Padres del Desierto como guardianes de lo esencial en tiempos de crisis, y destacando la invención de la universidad en la Edad Media como un hito civilizatorio surgido desde la propia Iglesia. Subsidiariamente, explica que las universidades fueron creadas para promover el pensamiento crítico, la duda acompañada, y el diálogo entre fe y razón, para evitar extremismos.
El Pontífice también rinde homenaje a figuras como Don Bosco, María Montessori y San José Calasanz, quienes entendieron la educación como un acto de justicia social y no solo de caridad, insistiendo en que "perder a los pobres equivale a perder la escuela misma". Este mensaje es una llamada a las instituciones para resistir la tentación de volverse elitistas, priorizando el acceso a la educación para los más vulnerables.
Inspirado en la visión del Papa Francisco, León XIV propone actualizar el Pacto Educativo Global con tres pilares esenciales para 2026:
1. Vida Interior: En un mundo de distracciones constantes, promover el silencio y el diálogo interno como formas de resistencia y profundización.
2. Lo Digital Humano: Integrar la inteligencia técnica con la espiritualidad, asegurando que la tecnología no borre la poesía, la ironía o la capacidad humana de aprender, equivocarse y descubrir.
3. Paz Desarmada: Fomentar en las aulas la cultura del diálogo, la pacificación del lenguaje y la construcción de puentes en un escenario internacional marcado por conflictos y muros.
La carta concluye con una llamada a la comunidad educativa para desarmar las palabras, recuperar el propósito y cuidar la relación humana por encima de los programas. En lugar de proponer una simple reforma administrativa, León XIV invita a una revolución de esperanza, recordando que la verdadera educación se mide en la formación de ciudadanos libres, fraternales y capaces de convivir en sociedades donde prime la dignidad y la solidaridad.