El presidente Gustavo Petro alertó sobre la posibilidad de un fraude en las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia y solicitó una revisión de los formularios E-14, documentos clave en el conteo de votos. La controversia generó respuesta de la Misión de Observación Electoral (MOE), que detalló el sistema de vigilancia y las garantías que aseguran la transparencia del proceso electoral.
De acuerdo con datos de la Registraduría Nacional, más de 41.2 millones de colombianos están habilitados para votar, tanto en el país como en el extranjero, lo que hace que cualquier duda sobre la credibilidad del proceso tenga un impacto inmediato. Por ello, la MOE explicó las múltiples capas de control que protegen la integridad del conteo y el escrutinio.
Alejandra Barrios, directora de la organización, aseguró a El Tiempo que el sistema electoral colombiano está diseñado para ser auditado en varias etapas, con la participación de diferentes actores durante el proceso. Enfatizó que la estructura busca garantizar la transparencia y evitar la manipulación.
El formulario E-14, en el centro de la polémica, es considerado por la MOE como un pilar fundamental. En este documento, los jurados registran manualmente los votos recibidos por candidatos y listas. Barrios explicó que este acta representa cinco garantías esenciales para la integridad electoral, ya que no se trata solo de un papel, sino de un mecanismo que respalda la confianza en los resultados.
Una de las principales salvaguardas radica en la conformación de las mesas de votación: cada una cuenta con seis jurados seleccionados de manera aleatoria y provenientes de diferentes sectores, como público, partidos políticos y universidades. La diversificación impide que los actores puedan coordinarse para alterar los resultados.
Además, los testigos electorales tienen la facultad de presenciar el conteo, revisar los registros en el E-14, firmar el acta y tomar fotografías para verificar su contenido. En caso de detectar inconsistencias, pueden presentar reclamaciones directamente en el puesto de votación, fortaleciendo así la vigilancia ciudadana.
La MOE también realiza observaciones técnicas continuas, con un monitoreo que se inició un año antes de las elecciones. La organización mantiene contactos con la Registraduría, la Procuraduría y las fuerzas armadas para asegurar que la información fluya correctamente durante el proceso.
El componente tecnológico complementa estas garantías; todos los formularios E-14 son escaneados tras el conteo, creando una base de datos digital que permite verificar las cifras preliminares y realizar auditorías aleatorias comparando los registros físicos y electrónicos en tiempo real.
Finalmente, el escrutinio oficial empieza a las 4:00 p. m. del día electoral y dura aproximadamente una semana. Las revisiones se llevan a cabo en comisiones formadas por jueces y notarios, quienes, en presencia de testigos, pueden solicitar reconteos si existen dudas fundamentadas, asegurando un proceso judicializado y transparente.
Para la MOE, la robustez del sistema electoral colombiano radica en su componente humano, que permite detectar posibles irregularidades en cada etapa del proceso. La participación de múltiples actores, la verificación constante y la posibilidad de cuestionar cifras brindan la solidez necesaria para garantizar la legitimidad de los resultados.