‘Pipe Tuluá’, líder de la organización criminal La Inmaculada en Valle del Cauca, afirmó tajantemente que no es narcotraficante ni ha enviado drogas a ningún país, en una entrevista con W Radio. Con esta declaración, desmintió las acusaciones que lo relacionan con el narcotráfico y que motivan su posible extradición a Estados Unidos.
Además, Marín Silva aclaró que no existe ningún proceso de negociación de paz entre él y el Gobierno nacional, desmintiendo versiones que señalaban acercamientos oficiales. En la misma línea, reiteró: “Es absolutamente falso que haya algún proceso de diálogo o negociación de paz conmigo o con mi organización”. Estas declaraciones responden a las declaraciones del alto comisionado para la Paz, Otty Patiño, quien negó contactos con Tuluá tras la polémica por una carta enviada al Ejecutivo en la que expresaba su interés en dialogar para reducir la violencia en los penales y promover la paz territorial.
Durante la entrevista, Pipe Tuluá también explicó su entrega voluntaria de un arma corta, que calificó como un ‘gesto de paz’. Relató que entregó la pistola tras advertir sobre el ingreso de armamento a la cárcel La Picota en Bogotá, con la intención de prevenir un posible homicidio contra alias Araña, líder de las disidencias del frente del Ejército de Liberación Nacional. Afirmó que alertó a las autoridades para evitar una tragedia, participación que contó con el respaldo de una resolución de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, e implicó la colaboración de una delegación oficial, incluyendo a la senadora Isabel Zuleta.
Tuluá negó vínculos operativos con bandas internacionales como el Tren de Aragua y aseguró que no existen canales secretos ni pactos con organizaciones criminales. La intención del Gobierno, afirmó, es simplemente evitar derramamientos de sangre en las cárceles.
El líder criminal también criticó la política penitenciaria del país, señalando que la crisis en las cárceles requiere soluciones profundas, transparencia y respuestas claras por parte del Estado. La discusión sobre los contactos entre el Estado y líderes como él sigue vigente, particularmente tras recientes episodios de violencia y la divulgación de documentos que involucran a funcionarios y legisladores.
Finalmente, Pipe Tuluá reiteró su interés en contribuir a la estabilización y fortalecimiento institucional, asegurando que su postura busca promover la paz y la seguridad en Colombia.