La policía de Thames Valley arrestó el jueves al exmiembro de la realeza británica, Andrew Mountbatten-Windsor, anteriormente conocido como príncipe Andrés, bajo sospechas de conducta indebida en un cargo público relacionadas con los archivos de Jeffrey Epstein. La detención, que tuvo lugar en su residencia de Sandringham, Norfolk, representa un nuevo capítulo en las investigaciones sobre sus presuntos lazos con el multimillonario condenado y las acusaciones de abusos sexuales. La noticia fue confirmada posteriormente por el rey Carlos III, quien expresó su respaldo a un proceso legal justo y transparente.
Según informes policiales, aunque no se han divulgado nombres, los detalles coinciden con las acusaciones contra Mountbatten-Windsor por compartir información confidencial durante su estadía como enviado comercial en el sur de Asia en 2010 y por vínculos previos con Epstein, cuyo historial criminal incluyendo delitos sexuales y tráfico de menores ha sido ampliamente documentado. En 2022, el expríncipe llegó a un acuerdo económico con Virginia Roberts Giuffre, una víctima de Epstein, quien lo acusó de haberla abusado sexualmente cuando tenía 17 años.
La detención ha resaltado las diferencias en la respuesta de las autoridades británicas respecto a los archivos de Epstein. Mientras en el Reino Unido se han realizado investigaciones exhaustivas, en Estados Unidos la Oficina Federal (FBI) aún no ha avanzado en la revisión de los más de tres millones de documentos relacionados con Epstein.
Fuentes cercanas afirman que Mountbatten-Windsor ha negado todas las acusaciones y no ha realizado declaraciones públicas luego de la operación policial. Sin embargo, las investigaciones también se centran en otros personajes de la élite británica, como Peter Mandelson, exembajador en Estados Unidos y actual asesor político, quien también es investigado por presunta participación en la circulación de documentos confidenciales a Epstein. Por otro lado, se ha reportado que Sarah Ferguson, exesposa del expríncipe y exduquesa de York, mantenía correspondencia permanente con Epstein después de 2008, cuando el financiero fue condenado por solicitar prostitución.
El gobierno y la familia real han reiterado su compromiso con un proceso justo, con el rey Carlos III expresando su apoyo a las autoridades y exhortando a seguir el curso de la ley.