¿Alguna vez te has preguntado qué sucede cuando una vialidad clave en tu ciudad se cierra sin aviso? El pasado 19 de diciembre de 2025 en Ixtapaluca, Estado de México, esto ocurrió en la lateral del bulevar Cuauhtémoc, justo a la altura de la planta Yakult.
Lo que parecía ser un evento privado encabezado por Kevin Alvarado, ex candidato a diputado por el PRI y actualmente vinculado al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), terminó afectando a miles de personas en la zona. Sin comunicación previa, el cierre total de la calle provocó congestiones, retrasos de hasta una hora y afectó automovilistas, transporte público y comercios en una de las áreas más transitadas del municipio.
Vecinos y conductores reportaron que la circulación habitual, que conecta zonas residenciales con áreas industriales y comerciales, quedó colapsada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Ixtapaluca alberga a más de 450 mil habitantes cuya movilidad depende en gran medida de esta arteria para acceder a la autopista México–Puebla y otros municipios del oriente mexiquense.
Durante el bloqueo, se observó la presencia de elementos de la Policía Municipal y Protección Civil. Pero esa imagen generó malestar entre los habitantes, quienes cuestionaron si era correcto utilizar recursos públicos en un evento político-partidista, especialmente en un contexto donde la inseguridad y la movilidad siguen siendo problemas pendientes.
Solo en 2024, el municipio enfrentó un aumento del 12 por ciento en robos a transeúntes y transporte, según cifras oficiales, lo que contrasta con la prioridad que se le dio a la seguridad durante ese acto. Hasta ahora, las autoridades locales no han informado si el evento contaba con los permisos necesarios, ni bajo qué criterios se autorizó el cierre de una vialidad tan importante.
Los vecinos exigen mayor transparencia y que se sancionen posibles irregularidades. También piden que, en futuras ocasiones, no se privilegien intereses políticos sobre los derechos de los ciudadanos a movilizarse libremente en un municipio donde aún persisten graves problemas urbanos. La pregunta que muchos se hacen es: ¿vale la pena dejar a la ciudad en caos solo por un acto político privado?